Gimnasia y Esgrima disputará este viernes a las 16.45 su primer partido oficial tras 81 días sin competencia. El último encuentro data del 4 de mayo ante Defensa y Justicia. El regreso genera satisfacción en hinchas y plantel, pero impone desafíos concretos: evitar lesiones musculares, recuperar ritmo de partido y adaptarse a la intensidad que ningún entrenamiento replica.

El caso de Tomás O’Connor evidencia estas dificultades. Tras pelear un lugar en la pretemporada, una molestia física lo deja fuera del debut y su puesto sería ocupado por Ceballos. Esta situación muestra cómo una pausa tan extensa exige una preparación precisa que no siempre evita imprevistos físicos.
Riesgo de perder el ritmo
El tiempo disponible permitió ajustar detalles tácticos y entrenamientos grupales, sin embargo el rendimiento real dependerá de la capacidad del equipo para soportar contactos físicos y decisiones en segundos desde el primer minuto. El verdadero desafío radica en convertir los 81 días de espera en ventaja competitiva o en un obstáculo inicial que se deba superar dentro del campo.
