La costarricense Gipzy “El Ángel” Díaz mantuvo su invicto profesional al derrotar por decisión unánime a la mexicana Guadalupe “Lupita” Martínez, en el combate estelar de la velada “Noche de Acero”, celebrada el viernes 14 de agosto en el Redondel de Cóbano, Puntarenas.
El enfrentamiento, pactado a ocho asaltos en la categoría de las 105 libras, fue el principal atractivo de la primera jornada profesional de boxeo realizada en esa comunidad. Los tres jueces coincidieron en su valoración y entregaron tarjetas idénticas de 80-72 a favor de la pugilista costarricense, una puntuación que reflejó el control de Díaz a lo largo de los ocho episodios.
Con el resultado, la boxeadora oriunda de Sardinal de Carrillo, Guanacaste, elevó su récord a 13 victorias, siete de ellas por nocaut, y continúa sin conocer la derrota. Díaz es actualmente campeona Latina del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y aparece en el quinto lugar del ranquin mundial de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), de acuerdo con la clasificación más reciente citada por la organización.

Una pelea marcada por el control costarricense
La diferencia en las tarjetas indica que Díaz no solo obtuvo la victoria, sino que logró imponer una distancia amplia en la apreciación de los jueces. El resultado también confirma la eficacia de un planteamiento basado en tomar la iniciativa, conectar golpes y evitar intercambios prolongados, especialmente ante una rival reconocida por su fortaleza y su disposición para avanzar.
Según explicó Luis León, entrenador de la costarricense, Martínez presentó el tipo de combate que podía complicar a Díaz: una pelea de presión, con potencia y búsqueda del contragolpe. Por esa razón, el equipo trabajó con una estrategia centrada en atacar y salir rápidamente, con el objetivo de reducir las oportunidades de respuesta de la mexicana.
“El plan era que Gipzy golpeara y golpeara y luego saliera para no dar chance de que la golpearan, porque ese era el boxeo que ella quería y no se lo prestamos”, afirmó León en declaraciones difundidas por la organización del evento.
El séptimo asalto, punto destacado
El técnico señaló que Díaz hizo trastabillar en dos ocasiones a Martínez durante el séptimo asalto. Aunque no se produjo un nocaut, la secuencia fue presentada como una muestra de la capacidad de la campeona costarricense para poner en dificultades a su oponente cuando consiguió combinar agresividad, precisión y movilidad.
León describió a la mexicana como una rival fuerte, de golpeo duro y acostumbrada a buscar el contragolpe. En ese contexto, valoró que su pupila pudiera mantener la iniciativa sin abandonar los fundamentos defensivos. “Yo soy un entrenador agresivo, me gusta que mis boxeadores sean agresivos y eso estamos haciendo con Gipzy, pero cuidando la técnica que se necesita para no recibir golpes”, manifestó.
El balance entre presión y protección fue uno de los elementos centrales del desempeño de Díaz. La victoria por decisión unánime, sin una caída registrada en la información oficial del combate, sugiere que el equipo priorizó la superioridad sostenida durante los ocho asaltos por encima de una búsqueda desordenada del nocaut.
Una noche significativa para Cóbano
Más allá del resultado deportivo, la velada representó un acontecimiento relevante para Cóbano, al convertirse en la primera actividad profesional de boxeo organizada en la comunidad. El evento fue impulsado bajo el nombre “Noche de Acero” y contó con el respaldo del comité Juventud de Acero y de Luis León, según agradeció la propia Díaz.
La realización de una cartelera profesional fuera de los principales centros urbanos amplía los espacios para la práctica y la exhibición del boxeo en Costa Rica. También permite que atletas jóvenes se acerquen a una disciplina que requiere continuidad competitiva, preparación técnica y respaldo organizativo. En su declaración, Díaz destacó precisamente la oportunidad de que no solo ella, sino también otros jóvenes, pudieran subir al ring.
“Doy gracias a Dios por permitirme una victoria más en mi carrera, por salir bien, al igual que mi rival. Estoy muy agradecida con todos los que vinieron a apoyar el deporte, con el comité Juventud de Acero, con Luis León, mi entrenador, y por darnos la oportunidad de pelear, no solo a mí, sino a todos los jóvenes”, expresó la boxeadora.
Invicta y con mayor proyección internacional
Díaz, de 24 años, atraviesa una etapa de consolidación dentro del boxeo femenino costarricense. Su condición de campeona Latina del CMB y la quinta posición mundial en el ranquin de la FIB le otorgan una base competitiva relevante, aunque cada triunfo debe leerse dentro de un proceso que exige enfrentar rivales de distintos estilos y mantener actividad constante.
La victoria ante Martínez fortalece ese recorrido porque llegó en un combate de ocho asaltos y frente a una oponente mexicana que, de acuerdo con la valoración del entrenador, mantuvo una actitud ofensiva y representó un desafío físico. El resultado, además de preservar el invicto, refuerza la imagen de una púgil capaz de ganar mediante control táctico y no únicamente por la vía rápida.
Para la boxeadora guanacasteca, el siguiente objetivo será continuar avanzando en una carrera que ya combina títulos regionales, presencia en los listados internacionales y una marca profesional de 13-0. La actuación en Cóbano dejó como principal saldo una nueva victoria, pero también una señal del crecimiento de su madurez deportiva y del interés por llevar el boxeo profesional a escenarios más amplios dentro del país.
