Un triunfo con señales de crecimiento
Claudio Giráldez salió reforzado del triunfo del Celta ante el Sassuolo (1-4), en el cuarto y penúltimo amistoso de la pretemporada. El técnico calificó la primera parte como la mejor del verano: un equipo sólido en defensa, fluido con balón y con argumentos para haber llegado al descanso con una ventaja mayor.
El rendimiento bajó tras el intermedio, cuando el conjunto italiano aumentó la presión y obligó al Celta a jugar más lejos del espacio. El cambio de sistema permitió recuperar el control antes de la expulsión rival, y la superioridad numérica ofreció una respuesta especialmente valiosa. Giráldez considera que este aspecto, trabajado durante la preparación tras las dificultades del curso pasado, puede convertirse en un recurso de confianza durante la competición.

La gestión de minutos estuvo condicionada por las bajas y por la necesidad de dar continuidad a determinadas posiciones. Radu, Miguel Román, Sergio Carreira y Yoel Lago disputaron los 90 minutos, mientras que Jones El-Abdellaoui no participó por indisposición. Pablo Durán y Javi Galán siguen pendientes de evolución y no jugaron, por lo que su disponibilidad para el duelo de Nápoles aún está por confirmar.
La noticia más relevante para la planificación llegó desde el filial. Hugo González firmó un triplete y Antañón y Burcio dejaron también buenas sensaciones, confirmando que los jóvenes están elevando la competencia por un puesto. Giráldez admite, sin embargo, que no todos tendrán espacio en el primer equipo, aunque el filial en Segunda les ofrecerá un escenario exigente para continuar creciendo.
El entrenador mantiene que la plantilla está lejos de quedar cerrada: Borja Iglesias aún no se ha incorporado, Faye acaba de llegar y varios jugadores apenas han participado. El objetivo inmediato es alcanzar la primera jornada ante Osasuna con un bloque equilibrado, pero el propio técnico anticipa nuevos movimientos antes de definirlo.
