El Granada CF puso fin a su preparación estival con una victoria convincente en Antequera, donde firmó un 0-3 y dejó la portería a cero en un amistoso que sirvió para recuperar sensaciones antes del estreno liguero en Oviedo. El equipo de Pacheta resolvió el duelo con goles de Manu Lama, José Arnaiz y Owen Emeka, en un encuentro que combinó fases de tensión, un tramo de juego espeso y un cierre mucho más favorable para los rojiblancos.
El amistoso, disputado en el estadio El Maulí dentro del Trofeo Ciudad de los Dólmenes, reunió a unos 1.000 espectadores y acabó con dos expulsiones directas, las de los capitanes Luismi Gutiérrez y Rubén Alcaraz, tras una tangana en la segunda mitad. Más allá del incidente, el Granada encontró un resultado útil para corregir la imagen dejada en sus dos últimas derrotas de preparación, frente al Cádiz y el Ceuta, y para llegar con un impulso competitivo al debut oficial del próximo sábado.

Pacheta introdujo algunas decisiones llamativas en su alineación inicial, con Bourama en la defensa junto a Manu Lama y Chinaza como referencia ofensiva, mientras Oscar Naasei y Jorge Pascual esperaron su turno en el banquillo. En un once que apunta a tener continuidad en el Carlos Tartiere, el técnico volvió a contar con Raúl Lizoain y Sergio López como únicas incorporaciones presentes, en una plantilla todavía pendiente de los tres últimos fichajes que deben entrar en dinámica competitiva durante la próxima semana.
Un primer tiempo trabado y con dominio alterno
El Granada salió con intención de mandar, pero el Antequera respondió desde la organización defensiva y el contragolpe, apoyado en el trabajo de Moha Bassele y en la resistencia de un bloque muy compacto. Rubén Alcaraz probó desde la frontal, Quintana rozó el gol con un cabezazo en un saque de esquina y Chinaza avisó al rematar un centro de Sergio Rodelas, una de las acciones más claras del visitante antes del descanso. El partido fue ganando fricción con el paso de los minutos, especialmente en los duelos entre Manu Lama y varios jugadores locales, y esa tensión redujo la fluidez en ambos conjuntos.
La primera intervención de peso llegó con una gran parada de Dani Alcover a un remate de Rodelas tras centro de Diallo, y después Alemañ también obligó al guardameta local a intervenir con acierto. El Granada asumió poco a poco el control territorial, aunque le costó transformar la posesión en ocasiones limpias. En ese contexto apareció José Arnaiz, muy vigilado y sin acierto en sus remates desde media distancia, hasta que un saque de esquina suyo, justo antes del descanso, terminó en el 0-1 de Manu Lama al segundo palo.
Ese gol cambió el marco psicológico del encuentro. El Granada se fue al vestuario con ventaja y con la sensación de haber encontrado una vía de producción en una acción a balón parado, un recurso relevante en una pretemporada en la que los automatismos ofensivos todavía no estaban del todo asentados.
Expulsiones, reacción y cierre con sello ofensivo
El segundo tiempo mantuvo el tono áspero. Una acción defensiva de Sergio López evitó el empate local y, poco después, una entrada dura sobre Alcaraz desembocó en una tangana que terminó con roja directa para ambos capitanes. El episodio alteró por momentos el ambiente del amistoso y llevó a Alcaraz a una salida especialmente irascible, aunque la sucesión de cambios enfrió después el partido y permitió al Granada reordenarse con más calma.
En ese tramo, Arnaiz firmó el gol más brillante de la tarde: arrancó desde la izquierda, se abrió espacio hasta el área y resolvió con un disparo que amplió la ventaja y recibió incluso aplausos locales por la calidad de la jugada. El 0-2 ya dejó el choque prácticamente encarrilado, y el tercer tanto llegó en los minutos finales, cuando Jorge Pascual asistió a Alejandro Marqués y Owen Emeka aprovechó el balón suelto para estrenarse con el primer equipo. El propio Owen estuvo cerca de repetir en una acción posterior, ya con el Antequera más abierto y el Granada lanzado.
El valor del resultado va más allá del marcador. Para un equipo que ha alternado buenas fases con tropiezos durante la pretemporada, la cita de Antequera ofreció solidez defensiva, pegada en momentos decisivos y minutos competitivos para varias piezas que aspiran a ganar peso en el arranque de la Liga. La prueba no despeja todas las dudas, pero sí deja al conjunto rojiblanco con una referencia más fiable de cara a Oviedo, donde empezará de verdad la evaluación.
