Tomás Guasch expresó en Tiempo de Juego su rechazo frontal al comienzo de LaLiga a mediados de agosto. El comunicador calificó la decisión de “falta de respeto” hacia futbolistas y aficionados, especialmente en un año de Mundial, cuando muchos jugadores han disfrutado de vacaciones más cortas y afrontan la nueva temporada con menor margen de recuperación.
Calor, aplazamientos y horarios
La primera jornada se ha visto condicionada por el calendario: cinco encuentros han sido aplazados, entre ellos el Celta-Osasuna, suspendido por el mal estado del césped. Para Guasch, programar partidos el 15 de agosto carece de sentido en un país que registra temperaturas históricas. Su crítica apunta también a una planificación que, a su juicio, ignora las condiciones reales en las que deben competir los jugadores y desplazarse los espectadores.

El tertuliano puso como ejemplo los horarios vespertinos, entre ellos el partido del Espanyol a las 19:30, y afirmó que no acudiría a Montjuïc a media tarde por el calor y la humedad de Barcelona. La observación trasciende la incomodidad puntual: las altas temperaturas afectan al rendimiento, elevan el riesgo físico y pueden deteriorar la experiencia del público, justo cuando la competición busca recuperar asistencia y atención internacional.
La comparación europea refuerza su argumento. Guasch consideró “de sonados absolutos” que la Liga española empiece antes que la alemana, cuyo torneo arranca dos semanas después. También distinguió a la Premier League, que inicia antes pero se disputa bajo condiciones térmicas generalmente más suaves. Su conclusión fue tajante: el calendario revela una desconexión entre las decisiones dirigenciales, adoptadas lejos del impacto del calor, y la realidad de quienes juegan, trabajan o pagan por asistir al fútbol.
