Dos aficionados procedentes de Vilalba, Hugo y Nico Criado, viajaron hasta el MetLife Stadium de Nueva York para presenciar la final de la Copa del Mundo de 2026. Ambos exjugadores del Racing Vilalbés decidieron asistir pese a los elevados costes y la distancia, guiados por una intuición que los impulsó a no perderse el partido decisivo entre España y Argentina.
La decisión se tomó tras confirmar la presencia de Argentina en la final y el enfrentamiento contra un combinado español que contaba con opciones reales de victoria. Los hermanos recordaron que ya habían intentado conseguir entradas para la semifinal, pero la falta de disponibilidad los llevó a centrarse en el encuentro por el título.
Preparativos y costes del desplazamiento
Los precios de las localidades, fijados por la FIFA en varios miles de euros, obligaron a los Criado a buscar alternativas para reducir gastos. Optaron por volar desde Oporto, donde encontraron tarifas más asequibles, y se alojaron en casa de amigos en Newark. Esta combinación les permitió asistir sin superar un presupuesto que consideraban razonable para una ocasión única.
Hugo Criado explicó que la reflexión final fue sencilla: dentro de cuarenta años el arrepentimiento por no haber ido pesaría más que el desembolso realizado. Ambos coincidieron en que la experiencia justificaba el esfuerzo económico y logístico.

El ambiente previo al encuentro
Los hermanos llegaron al estadio con horas de antelación y ocuparon asientos en un córner cercano a las familias de los jugadores españoles. Describieron el MetLife Stadium como un recinto de dimensiones impresionantes, muy distinto a los campos europeos. La previa incluyó un encuentro con otros aficionados españoles en el Madison Square Garden, desde donde se desplazaron juntos hasta la Casa de España.
Durante el trayecto y en las inmediaciones del estadio coincidieron con jugadores como Álvaro Morata y Pedrito, lo que añadió un componente personal a la jornada. La mezcla de nacionalidades que apoyaban a España sorprendió a los dos vilalbenses, que destacaron la sensación de unidad entre los presentes.
El desarrollo de la final y el gol de la victoria
El partido se extendió hasta la prórroga. España se impuso por 1-0 con un tanto de Ferrán Torres en la parte complementaria. El gol se produjo precisamente en el sector del campo donde se encontraban los hermanos Criado, lo que intensificó la emoción del momento.
Tras el pitido final, Hugo y Nico describieron la vivencia como “criminal” por la intensidad emocional acumulada. Señalaron que el encuentro fue muy bonito y muy duro a partes iguales, y que la proximidad al área donde se marcó el tanto decisivo convirtió la celebración en algo aún más memorable.
Repercusiones y celebraciones posteriores
El regreso a la Casa de España permitió a los hermanos prolongar la fiesta junto a otros aficionados. Las actividades organizadas para el lunes siguiente incluyeron actos conmemorativos de la segunda estrella mundialista de España. Ambos coincidieron en que el viaje había superado sus expectativas tanto deportivas como personales.
La experiencia de 2026 se suma a la anterior participación de Hugo en el Mundial de Brasil 2014, donde solo pudo ver la fase de grupos. Para Nico representó su primera incursión en un evento de esta magnitud. Los dos valoraron especialmente el hecho de compartir el momento como hermanos y antiguos compañeros de equipo en el club local.
El testimonio de los Criado ilustra cómo aficionados procedentes de localidades pequeñas pueden convertirse en testigos directos de hitos deportivos cuando las circunstancias y la determinación coinciden. Su relato pone de relieve el atractivo que sigue ejerciendo la Copa del Mundo incluso para quienes deben sortear obstáculos logísticos y económicos considerables.
