Antonio Hidalgo valoró el debut del Deportivo en Primera División con un empate que dejó sensaciones contrapuestas. El equipo salió con personalidad, compitió ante un rival diseñado para dominar la posesión y llegó a acariciar la victoria, pero perdió energía en el tramo decisivo. Para el técnico, esa falta de frescura terminó siendo determinante para no sumar los tres puntos.
Un estreno condicionado por el físico
El Deportivo logró controlar durante buena parte de la primera mitad las amenazas interiores del rival, emparejando a sus jugadores en la primera línea y evitando sufrir en exceso. También generó ocasiones, entre ellas la de Bil y el gol de Aubameyang. Sin embargo, tras el descanso el conjunto empezó a ceder terreno y a vivir bajo el estrés de un adversario que mantuvo el balón durante largos periodos.

Hidalgo explicó que los cambios buscaron recuperar piernas, una necesidad especialmente relevante en una categoría de mayor exigencia. Las molestias en las bandas obligaron a ajustar el once, aunque destacó el rendimiento de Altimira y la capacidad de Jony para aparecer entre líneas. El propio entrenador admitió que al atacante también se le notó la falta de ritmo competitivo.
El gol confirmó la apuesta ofensiva del cuerpo técnico: acercar a Aubameyang al área y liberar sus movimientos mediante la conexión con Nsongo Bil. La asistencia de Amatucci y la definición del delantero resolvieron una acción de calidad, pero el Deportivo no pudo sostener esa ventaja. Hidalgo asumió el empate como un resultado útil para iniciar la temporada, en línea con su idea de que sumar debe ser la prioridad en cualquier categoría. El estreno deja así una conclusión clara: el equipo tiene recursos para competir, aunque necesita mejorar su resistencia y profundidad de plantilla para transformar sus buenos comienzos en victorias.
