La Agencia Estatal de Meteorología mantiene este miércoles avisos por temperaturas extremas en diez comunidades autónomas. Aragón y la Comunidad Valenciana registran alerta roja con valores que pueden alcanzar los 42 grados, mientras Albacete, Murcia y Valencia permanecen en aviso amarillo por posibles tormentas acompañadas de viento fuerte y granizo. La tercera ola de calor del verano se prolongará varios días y obliga a extremar precauciones, especialmente entre los grupos de población más vulnerables.
Las personas mayores de 65 años constituyen el colectivo con mayor riesgo. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología explica que esta franja de edad presenta una percepción reducida del calor y una menor sensación de sed, lo que favorece la deshidratación progresiva. A ello se suman factores como enfermedades neurodegenerativas, sobrepeso, patologías crónicas o tratamientos farmacológicos que alteran la termorregulación.

La hipertermia se define como el aumento de la temperatura corporal por encima de los 41 grados centígrados. A diferencia de la hipotermia, que implica un descenso excesivo, este proceso se produce cuando el organismo pierde la capacidad de disipar calor mediante la sudoración. Si la situación no se corrige, puede derivar en fallo multiorgánico irreversible, conocido clínicamente como golpe de calor.
Señales que preceden al fallo orgánico
El doctor Antonio López Trigo, presidente de la SEGG, detalla la secuencia de síntomas. En primer lugar aparecen cefalea, sequedad bucal, náuseas y vómitos. La piel se muestra seca y enrojecida, mientras desaparece la sudoración pese a las altas temperaturas exteriores. Puede producirse confusión, pérdida de conciencia y calambres musculares por deshidratación. Cuando la temperatura supera los 40 grados de forma sostenida, el organismo entra en shock con riesgo de convulsiones y coma.
Los mecanismos fisiológicos explican esta progresión. Al no reponer líquidos, la tensión arterial desciende y el flujo sanguíneo se redistribuye, comprometiendo la refrigeración cutánea. La ausencia de sudoración elimina el principal mecanismo de enfriamiento evaporativo, acelerando el ascenso térmico interno.
Medidas inmediatas ante sospecha de hipertermia
La primera actuación consiste en trasladar a la persona a un lugar sombreado o climatizado. Es preciso retirar el exceso de ropa y aplicar compresas frías sobre cabeza, cuello, axilas e ingles. Estas acciones buscan reducir la temperatura corporal de forma controlada hasta la llegada de asistencia sanitaria. La reposición de líquidos debe realizarse con agua, zumos o infusiones, evitando bebidas con alto contenido de cafeína o alcohol.
Recomendaciones para reducir la exposición
Durante los picos de calor, la alimentación debe priorizar platos ligeros como gazpachos, cremas frías o ensaladas que faciliten la digestión. Se recomienda evitar la actividad física intensa entre las 12 y las 16 horas, franja en la que la radiación solar alcanza su máxima intensidad. La vestimenta ligera, de colores claros, junto con sombrero y gafas de sol, contribuye a minimizar la absorción de calor.
Las autoridades sanitarias insisten en que estas pautas resultan útiles para toda la población, aunque adquieren especial relevancia en residencias de mayores y hogares donde residen personas dependientes. La adaptación del entorno, como el uso de ventiladores o sistemas de climatización, y la supervisión del cambio de ropa en casos de movilidad reducida, completan el conjunto de estrategias preventivas.
El seguimiento de las predicciones de Aemet y la atención a los avisos oficiales permiten anticipar periodos de riesgo elevado. La combinación de información meteorológica precisa con intervenciones tempranas reduce significativamente la incidencia de complicaciones graves asociadas a la hipertermia.
