En la semifinal del Mundial de 1954, Juan Eduardo Hohberg convirtió dos goles que llevaron a Uruguay a la prórroga ante Hungría. Durante la celebración, su corazón se detuvo durante quince segundos. Los médicos de la selección lo reanimaron con coramina y masajes. Sin sustituciones permitidas, Hohberg volvió al campo para jugar la prórroga, que Hungría ganó 4-2.
Contexto y decisión médica
El hecho ilustra las condiciones de la época: ausencia de protocolos cardíacos y presión por continuar el partido. Hoy, las normas de la FIFA impedirían su regreso inmediato. El caso muestra cómo el fútbol priorizaba entonces la continuidad por encima de la evaluación médica inmediata.

Hohberg, nacido en Argentina y nacionalizado uruguayo, ya había sido clave en la fase de grupos y cuartos. Tras el incidente, disputó el partido por el tercer puesto tres días después y marcó el gol de Uruguay.
Trayectoria posterior
El delantero sobrevivió además a un accidente aéreo en 1958. Continuó su carrera en Peñarol, donde ganó la primera Copa Libertadores del club en 1960, y luego ejerció como entrenador durante casi tres décadas en varios países. Falleció en 1996 por un infarto.
El episodio de Hohberg revela tanto la resiliencia individual como los límites de la medicina deportiva de entonces. Su historia sigue siendo referencia para entender la evolución de los protocolos de seguridad en el fútbol internacional.
