Honda ha situado 2027 como el primer horizonte realista para aspirar a competir en la parte alta de la Fórmula 1 junto a Aston Martin y Fernando Alonso. El fabricante japonés regresó en 2026 como proveedor exclusivo de la escudería británica tras finalizar su ciclo con Red Bull al término de 2025, pero el arranque de la nueva asociación ha quedado por debajo de sus previsiones deportivas.
La dificultad no se limita a una sola área. Aston Martin comenzó el actual proyecto con retraso y su AMR26 no ha mostrado, en las primeras citas de la temporada, el rendimiento necesario para disputar de forma regular las posiciones delanteras. Al mismo tiempo, Honda reconoce que su unidad de potencia todavía se encuentra por detrás de los referentes bajo el nuevo reglamento técnico.

Una actualización para reducir la distancia
La primera respuesta llegará en el Gran Premio de los Países Bajos, donde Honda prevé introducir su primera actualización ADUO de 2026. Este mecanismo concede oportunidades adicionales de desarrollo a los fabricantes situados en desventaja de rendimiento. La evolución japonesa estará concentrada en el motor de combustión interna, con el objetivo de elevar la eficiencia y la potencia disponible.
La compañía no presenta esa mejora como una solución inmediata. Su función será acortar parte de la brecha, no convertir de un día para otro a Honda en la referencia de la parrilla. Esa cautela refleja la complejidad de una reglamentación que ha alterado profundamente el equilibrio de las unidades de potencia, con un peso mucho mayor del componente eléctrico sin eliminar la relevancia del motor térmico.
El rendimiento final depende además de la integración entre propulsor, chasis, refrigeración, aerodinámica y estrategia energética. Por ello, una mejora aislada de combustión puede aportar margen de progreso, pero no garantiza por sí sola una transformación competitiva del equipo. Para Aston Martin, el desafío consiste en hacer que cada avance del motor se traduzca en rendimiento utilizable en pista.
El aprendizaje de 2026 condiciona el calendario
Honda está empleando 2026 para identificar con precisión dónde pierde rendimiento frente a sus rivales y para definir una unidad de potencia más sólida para la siguiente campaña. La combustión ocupa el centro de ese trabajo: una mayor eficiencia térmica permite generar más rendimiento con el mismo combustible y mejora la gestión global de energía durante una vuelta y a lo largo de una carrera.
La dirección del fabricante ha rebajado las expectativas sobre un salto instantáneo. “A comienzos de 2027 quizá todavía no tendremos el mejor de los motores, pero estaremos más cerca de la unidad de potencia de referencia”, señaló un representante de Honda a Motorsport.com. La previsión expresada es seguir desarrollando con intensidad para aspirar a convertirse en un competidor de referencia durante 2027 o 2028.
La comparación con la etapa final junto a Red Bull exige matices. Honda terminó aquel ciclo con campeonatos mundiales junto a Max Verstappen, pero trabajaba entonces con una estructura consolidada, una organización acostumbrada a luchar por victorias y una relación técnica madura. La alianza con Aston Martin parte de una base distinta y requiere construir procesos, comunicación y capacidad de reacción al mismo tiempo que busca resultados.
El reglamento puede reforzar la apuesta térmica
La perspectiva de 2027 añade un elemento favorable a la estrategia de Honda. El reparto previsto entre las fuentes de energía pasará aproximadamente a un 58% procedente de la combustión y un 42% de la parte eléctrica, frente al equilibrio cercano al 50:50 establecido para 2026. Para 2028, la previsión es aproximarse a una relación de 60% y 40%, respectivamente.
Ese cambio incrementará de forma progresiva la importancia relativa del motor de combustión, precisamente el área en la que Honda concentra sus recursos. Sin embargo, la oportunidad reglamentaria solo se materializará si el fabricante logra resolver sus limitaciones actuales sin perder competitividad en el sistema híbrido, que seguirá siendo determinante para la entrega de potencia, la recuperación energética y la fiabilidad.
Para Alonso y Aston Martin, el escenario más probable es una progresión gradual: utilizar las mejoras de 2026 para acercarse al grupo de cabeza, consolidar una plataforma técnica más competitiva en 2027 y evaluar entonces si el proyecto dispone de las condiciones para luchar por victorias. Honda ha fijado una dirección clara, aunque el resultado dependerá tanto de su evolución mecánica como de la capacidad de Aston Martin para convertirla en un monoplaza completo.
