Tras un inicio de temporada irregular, Aston Martin recibe en Zandvoort la versión B de la unidad de potencia Honda, diseñada para corregir vibraciones, fiabilidad y déficit de potencia. El estreno oficial está fijado para el 21 de agosto, tras un test privado completado por Jak Crawford durante un filming day. Dieciséis mejoras de chasis ya introducidas en Hungría habían generado expectativas en Silverstone; ahora el motor japonés debe completar el paquete para que el monoplaza deje de pelear por evitar la última posición.

Shintaro Orihara, ingeniero jefe de Honda, reconoce la presión pero destaca que el chasis funciona y que la nueva unidad debería reducir tiempos por vuelta. El objetivo declarado es equipar a Fernando Alonso y Lance Stroll para competir de forma regular. Alonso, por su parte, subraya la necesidad de trabajar conjuntamente para subsanar las debilidades mutuas y mantiene intacta la ambición de pelear por títulos.
El momento elegido, justo después del parón veraniego, resulta clave: cualquier avance en los Países Bajos puede alterar el orden intermedio de la parrilla antes de la recta final del calendario. Honda asume así el peso de demostrar que su desarrollo a contrarreloj ha dado resultado.
