El Estrella Roja ha aprovechado la inestabilidad del mercado para incorporar a Nick Weiler-Babb, uno de los defensores exteriores más sólidos de la Euroliga, en una operación que vuelve a situar al ASVEL en el centro de varios movimientos de plantilla. El fichaje del jugador estadounidense con pasaporte alemán, confirmado por el club serbio, encaja en la estrategia de Ibon Navarro de dar solidez competitiva a un proyecto que aspira a ganar consistencia desde la defensa.
La operación llega tras semanas marcadas por la incertidumbre en torno al club francés. Weiler-Babb había firmado por el ASVEL hace apenas un mes, pero la delicada situación económica de la entidad ha alterado varios compromisos que parecían cerrados. El caso del exterior se suma a otros nombres que habían quedado vinculados al proyecto lionés, en una cadena de decisiones que revela hasta qué punto el ajuste presupuestario ha obligado a redefinir prioridades y a revisar acuerdos ya avanzados.

El trasfondo es un recorte de enorme alcance. El presupuesto del ASVEL estaba previsto en torno a los 59 millones de euros, pero finalmente quedará por debajo de la mitad, según las informaciones publicadas, con una cifra cercana a los 24 millones. Esa rebaja ha forzado al club a replantear su planificación y ha generado un efecto dominó sobre la plantilla. Daniel Theis, Sylvain Francisco o Armani Brooks son algunos de los jugadores que habían quedado ligados al proyecto y cuyo futuro ha cambiado a medida que la dirección deportiva ha ido corrigiendo su hoja de ruta.
En ese contexto también se enmarca el intento del Unicaja por incorporar a Joel Bolomboy. La llegada del pívot a Málaga llegó a estar muy avanzada, pero el conjunto francés decidió dar marcha atrás y retenerlo, al menos de momento. El episodio ilustra la volatilidad de un mercado en el que las decisiones deportivas quedan condicionadas por la tesorería, los contratos ya firmados y la necesidad de recomponer un plan competitivo sin perder demasiadas piezas de valor. La situación de ASVEL ha abierto una ventana para otros clubes, pero no garantiza movimientos lineales ni definitivos.
Weiler-Babb aterriza en Belgrado con un perfil muy definido. La pasada temporada fue elegido mejor defensor de la Euroliga 2024-25 y llegó a promediar 7,7 puntos, 3,4 rebotes, 4,8 asistencias y 11,6 de valoración con el Anadolu Efes, cifras que explican por qué su nombre también apareció en conversaciones con otros grandes del continente, incluido el Barcelona. Su valor no reside solo en el rendimiento estadístico, sino en la capacidad para cambiar el nivel competitivo de un equipo desde la presión sobre el balón, la lectura de líneas de pase y la versatilidad para sostener emparejamientos exigentes.
El propio Estrella Roja definió la incorporación como la llegada de “un jugador experimentado, un defensa fantástico y un gran refuerzo en todos los sentidos” para la temporada 2026-2027. Más allá del lenguaje institucional, el movimiento tiene una lectura clara: Ibon Navarro suma una pieza de alto impacto en un mercado atravesado por la incertidumbre y refuerza una idea de equipo que se construye desde la intensidad y el control defensivo. La incógnita ahora pasa por comprobar cómo se reacomoda el resto del mercado y qué margen conserva el ASVEL para estabilizar una planificación que, por el momento, sigue abierta a nuevos giros.
