Independiente consiguió un triunfo clave por 3-1 ante Lanús en La Fortaleza y mostró señales de recuperación en un partido que exigió carácter, eficacia y capacidad de reacción. El equipo dirigido por Carlos Matheu se impuso con dos goles de Lautaro Millán y otro de Maximiliano Gutiérrez, mientras que el conjunto local descontó en el tiempo añadido.
La figura indiscutida fue Millán, calificado con 9 puntos. El mediocampista abrió el marcador con un potente derechazo, tras un centro preciso de Santiago Montiel, y luego aprovechó un error en la salida de Lanús para presionar, interceptar y definir el 2-0. Su actuación justificó la decisión de Matheu de ubicarlo como enganche y convirtió esa apuesta táctica en el principal acierto de la noche.

Una victoria construida desde la eficacia
Rodrigo Rey también fue determinante. El arquero sostuvo a Independiente con cuatro atajadas importantes, incluida una reacción a quemarropa frente a Carrera y un mano a mano decisivo con Valois. Además, transmitió seguridad en los centros, un aspecto que había generado dudas en presentaciones anteriores. El descuento de Lanús, convertido sobre el cierre, no alteró su influencia en el resultado.
El rendimiento defensivo tuvo matices. Facundo Zabala cumplió una tarea sólida, controló a Eduardo Salvio y evitó un gol en un momento crítico, mientras que el debutante Juan Miguel Arrayago, de apenas 17 años, alternó buenas coberturas con errores propios del estreno. Santiago Arias y Kevin Lomónaco sufrieron especialmente ante Dylan Aquino y dejaron espacios que Lanús no siempre consiguió aprovechar.
En el mediocampo, Independiente debió trabajar más de lo esperado. Iván Marcone quedó contenido y tuvo dificultades para darle salida al equipo, por lo que Matheu rearmó la zona con los cambios. Rubén Martínez aportó recuperación, aunque Maximiliano Meza no logró modificar el ritmo del encuentro. Gutiérrez, en lo que podría haber sido su despedida, selló el 3-1 con una definición al primer palo. El triunfo no elimina las falencias, pero entrega una base concreta: eficacia arriba, un arquero decisivo y una lectura del entrenador que produjo impacto inmediato.
