InicioDeportesFútbolInfantino contraataca con expansión del Mundial

Infantino contraataca con expansión del Mundial

Fecha:

Artículos relacionados

El oro de 2006 dejó una herencia decisiva, pero también una exigencia nueva para el baloncesto español

Veinte años después, el Mundial conquistado por España en Saitama sigue siendo mucho más que el primer gran título de la selección abso

Ter Stegen convierte la ausencia de su padre en una lección sobre la familia

Marc-André ter Stegen ha explicado que su padre abandonó a la familia cuando él tenía diez años y que nunca volvió a verlo. E

El récord de Flick redefine el debate sobre el nuevo modelo competitivo del Barcelona

El Barcelona de Hansi Flick ha convertido las cuatro primeras jornadas de LaLiga en una declaración de intenciones. Cuatro victorias, 17

Leclerc queda pendiente de autorización médica tras su accidente en Monza antes del estreno del Madring

Ferrari mantiene todas sus previsiones abiertas sobre la participación de Charles Leclerc en el regreso de la Fórmula 1 a

Una pancarta sobre Ceuta y Melilla reabre el debate político en un estadio de Fez

Los aficionados del Magreb de Fez, conocido como MAS Fez, exhibieron este domingo una gran pancarta con el lema «Ceuta y Melilla,

La reciente propuesta de Gianni Infantino para ampliar la Copa del Mundo a 64 selecciones a partir de 2030 surge directamente de un contexto de confrontación interna dentro de la FIFA. Durante años, el presidente suizo-italiano ha buscado consolidar su influencia mediante reformas que redistribuyan recursos entre las federaciones más pequeñas, pero este enfoque choca con las confederaciones europeas, asiáticas y norteamericanas que controlan una porción significativa de los ingresos globales del fútbol. La idea de crear FIFA Forward Enterprise, una entidad que incorporaría capital externo valorado en 20 mil millones de dólares para gestionar derechos comerciales, activó alarmas sobre la posible pérdida de control sobre el principal activo del organismo.

El rechazo coordinado de UEFA, AFC y Concacaf no representa un episodio aislado. Desde la elección de Infantino en 2016, las tensiones han girado en torno a la distribución de beneficios derivados de los torneos. La UEFA, que agrupa 55 federaciones, advirtió explícitamente que ninguna selección europea participaría en competiciones de la FIFA mientras persista la iniciativa de privatización parcial. Esta postura, sumada a los 81 votos de AFC y los de Concacaf, supera con creces los 106 necesarios para bloquear cualquier cambio estructural, obligando a Infantino a recalibrar su estrategia.

El antecedente más inmediato se remonta a la ampliación de 32 a 48 equipos aprobada para 2026. Aquella decisión ya generó debates sobre la calidad competitiva y el impacto logístico en sedes compartidas entre Canadá, México y Estados Unidos. Ahora, la aceleración de estudios para alcanzar 64 selecciones en 2030 busca captar el apoyo de federaciones africanas, asiáticas y de Oceanía que verían multiplicadas sus posibilidades de clasificación. La licitación para un análisis independiente, con plazo de entrega fijado en septiembre, revela la urgencia de Infantino por presentar resultados tangibles antes de la votación sobre la estructura comercial prevista para el mismo mes.

Históricamente, la FIFA ha utilizado la expansión de sus torneos como herramienta de legitimación política. En la década de 1990, la inclusión de más plazas para África y Asia respondió a presiones de la antigua Confederación Africana y a la necesidad de ampliar la base de votantes en el congreso. Sin embargo, el crecimiento acelerado también diluyó la percepción de exclusividad del torneo, un fenómeno que se repite en debates actuales sobre el formato de 64 equipos. Las confederaciones mayores argumentan que un mayor número de participantes reduce el valor mediático y complica la organización de grupos, mientras que las asociaciones más pequeñas destacan el efecto democratizador en el desarrollo de talento local.

El plan de Infantino incluye la promesa de distribuir hasta 86 millones de dólares por federación durante doce años, condicionado a la aprobación de la nueva empresa filial. Esta oferta monetaria directa contrasta con el modelo tradicional de reinversión en infraestructura y programas juveniles que la UEFA defiende como más sostenible. En la práctica, federaciones de países con escasos recursos podrían priorizar el ingreso inmediato frente a riesgos reputacionales asociados a la entrada de inversores externos, cuya influencia en decisiones deportivas permanece poco clara.

Desde una perspectiva económica, la expansión a 64 equipos alteraría los flujos de ingresos por derechos de televisión y patrocinios. El estudio encargado por la FIFA evaluará si este formato afecta el ecosistema competitivo, pero experiencias previas sugieren que el aumento de partidos genera mayor fatiga en jugadores y eleva costos operativos para las federaciones anfitrionas. En el caso de Qatar 2022, ya se observaron tensiones logísticas derivadas de un calendario comprimido; un torneo aún más extenso podría exigir múltiples sedes simultáneas y complicar la coordinación con ligas domésticas que ya enfrentan calendarios saturados.

El impacto social se manifiesta en el acceso de selecciones emergentes a escenarios globales. Países como Indonesia o Vietnam, que recientemente han invertido en academias juveniles, podrían obtener clasificaciones directas y atraer inversión privada local. No obstante, el riesgo de que equipos con escasa preparación sufran goleadas repetidas amenaza con erosionar el interés del público, un patrón documentado en fases iniciales de torneos ampliados anteriores. La UEFA ha señalado que la integridad deportiva constituye un patrimonio que no debe subordinarse a cálculos de participación.

En el largo plazo, la estrategia de Infantino podría reconfigurar el equilibrio de poder dentro de la FIFA. Si las federaciones más débiles respaldan la expansión a cambio de recursos, se consolidaría un bloque favorable a iniciativas comerciales posteriores. Esta dinámica recuerda la forma en que la Concacaf logró mayor influencia tras apoyar reformas en la década pasada, aunque también generó críticas por posible alineación con intereses particulares. Las confederaciones europeas, al amenazar con boicot, buscan preservar su peso histórico en la toma de decisiones y evitar que el control de los derechos comerciales escape de las estructuras federativas tradicionales.

El análisis independiente que la FIFA solicita antes del 11 de septiembre deberá considerar variables como el desgaste físico de los futbolistas, la viabilidad de sedes múltiples y el efecto sobre el prestigio del torneo. Sin embargo, la rapidez de los plazos indica que el objetivo principal radica en neutralizar la oposición antes de la votación de septiembre. Cualquier retraso en la aprobación de FIFA Forward Enterprise podría obligar a Infantino a negociar concesiones adicionales con las confederaciones disidentes, alterando los términos de la redistribución de ingresos prevista para los próximos años.

Las implicaciones para el desarrollo del fútbol en regiones emergentes son mixtas. Por un lado, el aumento de plazas incentiva inversiones en categorías inferiores y programas de scouting. Por otro, la dependencia de subsidios directos podría desincentivar la construcción de estructuras autónomas de gestión. Casos como el de la Federación de Fútbol de Arabia Saudita, que ha combinado apoyo estatal con alianzas comerciales, ilustran cómo el acceso a recursos adicionales puede acelerar el crecimiento, siempre que exista planificación estratégica más allá del ciclo de un torneo.

La confrontación actual también afecta la percepción pública de la gobernanza del fútbol. La amenaza de boicot por parte de la UEFA revive recuerdos de la fallida Superliga europea y subraya la fragilidad de los consensos entre confederaciones. Si Infantino logra imponer el formato de 64 equipos, el precedente sentará las bases para futuras expansiones o modificaciones en otros torneos, como la Copa Confederaciones o competiciones femeninas, donde los equilibrios comerciales y deportivos siguen en disputa.

La decisión que se tome este año determinará si la FIFA prioriza la inclusión numérica o la preservación de un estándar competitivo que justifique su posición como máximo organismo rector. Las federaciones que voten a favor de la expansión recibirán beneficios inmediatos, pero deberán evaluar si esos recursos compensan la posible fragmentación del torneo más emblemático del deporte.

Últimas noticias