A una semana de la final del Mundial 2026, el presidente de la FIFA Gianni Infantino publicó una extensa carta abierta en la que respondió a las críticas recibidas por la organización del torneo y reivindicó el impacto social de la Copa del Mundo disputada en Canadá, México y Estados Unidos. El mensaje, difundido a través de los canales oficiales de la FIFA, describe el certamen como el mejor espectáculo del mundo y cuestiona con dureza a quienes, según él, se dedicaron a sembrar odio y falsos rumores durante el desarrollo de la competencia.
En el texto, Infantino afirma que el evento reunió a siete millones de espectadores en los estadios de las 16 sedes y que aficionados de más de 200 países asistieron al torneo. Destaca que la competencia transcurrió sin violencia ni incidentes graves, con un nivel de seguridad del 100 por ciento, y que solo prevaleció la alegría entre los asistentes. Estas afirmaciones contrastan con algunas voces que, durante las semanas previas y durante el torneo, señalaron problemas relacionados con visados y decisiones arbitrales.
El tono del mensaje y sus destinatarios
Infantino dirigió parte de su escrito de manera explícita a periodistas y críticos del torneo. Señaló que mientras algunos permanecían detrás de una pantalla o un escritorio difundiendo rumores, la FIFA trabajaba en la primera línea organizando el evento. La frase “mientras ustedes dividen nosotros unimos” resume el contraste que el dirigente establece entre su visión del fútbol como herramienta de cohesión y las posturas que considera divisivas. El texto también menciona la participación de celebridades de la música, el cine y el deporte, así como el papel de voluntarios y fuerzas de seguridad de los tres países anfitriones.
La carta aborda de forma directa la política de visados aplicada durante el torneo. Infantino pone como ejemplo el ingreso de la delegación iraní a Estados Unidos y sostiene que el fútbol permitió superar tensiones políticas. Según el dirigente, el fútbol demostró ser más grande que el odio y la discriminación al lograr que hinchas de diferentes orígenes compartieran un mismo espacio sin conflictos.

Respuesta a cuestionamientos sobre visados y arbitraje
Infantino criticó el énfasis puesto en los casos de personas a las que se les negó la visa, argumentando que se ignoró a los millones que sí obtuvieron el permiso y viajaron desde todas las regiones del mundo. Recordó que se concedieron visados incluso a selecciones de países con dificultades sanitarias o políticas, lo que permitió que sus aficionados experimentaran momentos de orgullo y esperanza. Esta defensa busca contrarrestar las narrativas que destacaron las restricciones migratorias como un obstáculo para la inclusión global del evento.
En cuanto a las decisiones arbitrales y disciplinarias, el presidente de la FIFA señaló que los fallos discutibles forman parte de la dinámica habitual del fútbol y que situaciones similares ocurren en las principales ligas del mundo. Observó que resulta contradictorio que algunos países que aplican esas mismas prácticas sean los que ahora las critican en el contexto del Mundial. Esta argumentación busca relativizar las quejas y enmarcarlas dentro de un patrón más amplio de la gestión deportiva internacional.
Contexto del torneo y balance final
El Mundial 2026, coorganizado por Canadá, México y Estados Unidos, representó la primera edición ampliada a 48 selecciones. Infantino subraya que el torneo generó momentos de unidad en un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y debates sobre migración. La carta menciona específicamente cómo el fútbol llevó a Haití ante los ojos del mundo y permitió que equipos de naciones pequeñas compitieran con orgullo en escenarios de alto nivel.
El dirigente cierra su mensaje con un llamado a la reflexión dirigido a quienes dedicaron tiempo y energía a criticar el evento. Les pide que se detengan a observar los rostros de los hinchas y las emociones del juego, sosteniendo que solo el fútbol puede ofrecer un espectáculo capaz de convertir a muchos en uno solo. En el balance personal, Infantino expresa sentirse inmensamente orgulloso de haber contribuido, aunque sea en pequeña medida, a hacer posible el certamen.
La publicación de esta carta se produce en un momento en que la FIFA busca consolidar su narrativa sobre el éxito organizativo del torneo, mientras persisten discusiones sobre el legado social y los desafíos logísticos de una Copa del Mundo con tres sedes. El texto de Infantino funciona como una defensa institucional que busca contrarrestar las voces críticas y reafirmar el papel del fútbol como elemento de cohesión internacional.
