Gianni Infantino habría ofrecido a Marruecos la final del Mundial de 2030 a cambio de su respaldo político, según una información publicada por The Times. La propuesta, que todavía no ha sido confirmada oficialmente por la FIFA ni por las partes implicadas, se produciría mientras el presidente del organismo busca apoyos de cara a las elecciones de 2027.
El supuesto intercambio tendría una consecuencia directa para España. El torneo de 2030 será organizado conjuntamente por España, Portugal y Marruecos, junto con Argentina, Paraguay y Uruguay en el tramo inaugural. La designación de la sede de la final constituye uno de los principales focos de interés del campeonato y, hasta ahora, no existe una confirmación definitiva sobre el estadio que albergará el partido decisivo.
Una disputa que trasciende la sede
La información aparece en un momento especialmente delicado para Infantino. Su plan de vender una parte de los derechos comerciales de la Copa del Mundo a inversores privados ha encontrado una fuerte oposición dentro de la comunidad futbolística. Ese rechazo podría haber acelerado la búsqueda de alianzas entre federaciones, convirtiendo las decisiones deportivas y comerciales en piezas de una batalla electoral.

Si el ofrecimiento existiera, no sería únicamente una cuestión protocolaria. La final concentra prestigio, ingresos, proyección internacional y capacidad de influencia para el país anfitrión. Para Marruecos, supondría elevar su peso dentro de una candidatura compartida; para España, abriría un conflicto institucional y político sobre el reparto de los partidos más relevantes del torneo.
Por ahora, el dato central es una acusación basada en fuentes periodísticas y no un acuerdo formal. La FIFA deberá aclarar si hubo negociaciones y bajo qué criterios se decidirá la final. La respuesta será determinante para medir hasta dónde llega la disputa por el poder antes de 2027 y si el Mundial de 2030 queda condicionado por esa pugna.
