El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habría ofrecido a Marruecos la posibilidad de albergar la final del Mundial de 2030 a cambio de apoyo político para mantenerse al frente del organismo, según una información publicada este miércoles por el diario británico The Times. La supuesta propuesta se habría planteado durante una reunión celebrada en territorio marroquí, en un momento de creciente presión sobre el dirigente suizo por su fallido plan para permitir la entrada de inversores privados en la Copa del Mundo.
La información no confirma que exista un acuerdo formal ni que la FIFA haya adoptado una decisión sobre la sede de la final. El escenario del partido decisivo continúa siendo objeto de disputa entre los países organizadores. Marruecos aspira a llevarlo al futuro estadio Hassan II de Casablanca, mientras que España defiende el Santiago Bernabéu de Madrid como sede de referencia para el encuentro que cerrará el torneo.
Una oferta vinculada a la crisis institucional
De acuerdo con el rotativo británico, Infantino viajó a Marruecos con el propósito de contener la crisis provocada por su iniciativa de privatización parcial del Mundial. El proyecto contemplaba vender participaciones de los derechos comerciales del torneo a inversores privados a cambio de una inyección económica millonaria. La propuesta generó rechazo dentro y fuera del fútbol y terminó siendo retirada ante la presión de federaciones nacionales y otros sectores vinculados al deporte.
La eventual concesión de la final tendría un peso que iría mucho más allá de la organización deportiva. La elección de la sede depende de negociaciones entre los países anfitriones, de criterios técnicos y logísticos, y de la aprobación de los órganos competentes de la FIFA. Por ello, una promesa individual del presidente no bastaría por sí sola para cerrar el proceso, aunque sí podría influir en el equilibrio político entre las federaciones.

Marruecos es considerado uno de los principales aliados de Infantino desde su llegada a la presidencia de la FIFA hace una década. En este contexto, el respaldo marroquí podría resultar especialmente relevante si el dirigente intenta superar el desgaste provocado por el proyecto de privatización y conservar opciones para continuar en el cargo más allá de 2027, cuando está prevista una nueva disputa electoral.
La pugna por el escenario decisivo
El Mundial de 2030 tendrá un formato y una carga simbólica excepcionales. La competición conmemorará el centenario de la primera Copa del Mundo, celebrada en Uruguay en 1930. El grueso del torneo se desarrollará en España, Marruecos y Portugal, mientras que Uruguay, Argentina y Paraguay albergarán tres partidos conmemorativos en Sudamérica.
España considera que el Santiago Bernabéu reúne condiciones deportivas, comerciales y de infraestructura para acoger la final. El estadio del Real Madrid habrá completado su remodelación y constituye uno de los recintos más reconocibles del fútbol internacional. Marruecos, por su parte, promueve el estadio Hassan II de Casablanca, un proyecto de gran capacidad concebido para reforzar la posición del país como actor deportivo y sede de grandes acontecimientos.
La disputa refleja también la dimensión política de la organización del torneo. Para Marruecos, albergar la final supondría asumir el partido de mayor visibilidad del campeonato y consolidar su papel dentro de una candidatura compartida. Para España, perder ese encuentro representaría una cesión de protagonismo en el principal evento deportivo que acogerá junto a Portugal y Marruecos. La designación, por tanto, puede afectar tanto al reparto de ingresos y exposición internacional como a la relación entre los socios organizadores.
Figo reclama la salida inmediata
La presión pública contra Infantino aumentó este miércoles con las declaraciones del exfutbolista portugués Luis Figo. En una columna publicada por el tabloide británico Daily Mail, el ganador del Balón de Oro de 2000 exigió la dimisión inmediata del presidente de la FIFA y describió su actuación reciente como la más “baja, deshonesta, cobarde e interesada” que ha presenciado en sus años vinculados al fútbol.
“Podría escribir 10.000 palabras sobre los problemas en la FIFA, pero la solución se resume en cuatro: Infantino tiene que irse”, escribió Figo. El exjugador del Barcelona, el Real Madrid y el Inter de Milán sostuvo que la iniciativa de privatización no fue transparente y cuestionó que, según su versión, se hubieran ocultado posibles beneficios económicos para el dirigente y personas de su entorno.
Figo también afirmó que el acuerdo habría contemplado un eventual puesto de trabajo para Infantino con una remuneración muy superior a la de su cargo actual. Estas acusaciones, sin embargo, fueron formuladas por el exinternacional portugués en términos políticos y no aparecen acompañadas en la información difundida de documentos que acrediten la existencia de ese supuesto compromiso. Su columna recoge además críticas del príncipe Ali bin Al Hussein, presidente de la Federación Jordana de Fútbol, quien ha comparado el comportamiento del dirigente con el de una “mafia”.
El respaldo internacional, bajo presión
Horas después de publicar su columna, Figo reiteró su petición en las redes sociales y aseguró que Infantino ha perdido el apoyo de altos responsables de la FIFA, de sus asesores y de buena parte de quienes trabajan en el fútbol. También sostuvo que el dirigente debería abandonar el cargo de inmediato para preservar la credibilidad del deporte.
El descontento ya se ha expresado en algunas federaciones nacionales. Entre las que, según la información difundida, han retirado públicamente su respaldo figuran las de Inglaterra, Gales y Serbia. La pérdida de apoyos no implica por sí misma una destitución, pero sí puede complicar la gobernabilidad de la organización y reducir las posibilidades de Infantino de superar con éxito una eventual candidatura para el periodo posterior a 2027.
La FIFA no ha confirmado públicamente, según los datos disponibles, que Infantino ofreciera la final a Marruecos ni que existiera un intercambio entre la sede del partido y su continuidad en la presidencia. Mientras no se presenten pruebas documentales o una respuesta oficial de las partes implicadas, la supuesta oferta debe entenderse como una acusación atribuida a fuentes y medios de comunicación. La controversia deja, en cualquier caso, dos decisiones estrechamente conectadas: el futuro político de Infantino y la elección del escenario que acogerá la final del Mundial de 2030.
