Tras la conclusión del Mundial 2026, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha centrado su balance en la defensa del torneo frente a las críticas recibidas. En un mensaje publicado en Instagram, el dirigente suizo afirma que el fútbol es “más grande que el odio” y que el certamen celebró lo mejor de la humanidad. Su intervención llega después de semanas de cuestionamientos sobre la organización, el arbitraje y algunas decisiones controvertidas.

Infantino ha pedido a quienes expresaron rechazo que reflexionen sobre las imágenes de unión que, según él, predominaron durante el torneo. Ha recordado que la FIFA trabajó para facilitar la participación de selecciones de países en conflicto, citando el caso de Irán en Estados Unidos sin incidentes. Esta estrategia busca contrarrestar las acusaciones de politización y presentar a la entidad como un actor que favorece el diálogo por encima de las divisiones.
Evitar las polémicas internas
El mensaje de Infantino elude deliberadamente las controversias arbitrales y la intervención del expresidente Donald Trump en la revisión de una expulsión a un jugador estadounidense. Al omitir estos puntos, el presidente de la FIFA mantiene el foco en el relato de reconciliación y evita abrir nuevos frentes. De este modo, su comunicado funciona como una respuesta controlada que prioriza la imagen de unidad sobre el debate técnico o político.
El planteamiento revela una táctica comunicativa habitual en la FIFA: convertir las críticas en una oportunidad para reafirmar el papel del fútbol como herramienta de cohesión global. Al lamentar que los detractores se perdieran la alegría del torneo, Infantino traslada la responsabilidad al receptor del mensaje y refuerza la narrativa de que el Mundial cumplió su objetivo más allá de las objeciones externas.
