Más de 200 de los 211 miembros de la FIFA han respaldado formalmente a Gianni Infantino para un cuarto mandato. Esta cifra, reportada por The Guardian, supera con creces el umbral necesario para confirmar su reelección en el congreso de marzo próximo, pese a las controversias del Mundial en curso.
Infantino, de 56 años y al frente del organismo desde 2016, sigue siendo el único candidato declarado. El plazo para presentar alternativas vence el 18 de noviembre. Las polémicas vinculadas a la suspensión de la tarjeta roja a Folarin Balogun y la negativa de visado al árbitro somalí Omar Artan no han erosionado el respaldo mayoritario.

La UEFA, crítica con ambas decisiones, estudia proponer otro nombre más para abrir debate interno que para disputar realmente el cargo. Sin embargo, el entorno de Infantino presiona a varias federaciones para evitar cambios de apoyo, una práctica que roza el código ético de la propia FIFA. Esta dinámica revela hasta qué punto el poder centralizado en Zúrich limita cualquier disidencia real.
La ausencia de rivales creíbles consolida un liderazgo que, a pesar de las tensiones geopolíticas y organizativas, mantiene un control casi absoluto sobre el rumbo del fútbol mundial.
