Gianni Infantino se presentará a la reelección como presidente de la FIFA en marzo de 2027, confirmó a la AFP un portavoz del dirigente italo-suizo. La decisión no cambia pese al deterioro de sus relaciones con varias federaciones y confederaciones, que cuestionan su forma de gobernar y la gestión de los recursos del fútbol mundial.
Infantino había anunciado en abril su intención de continuar en el cargo. Por ahora es el único candidato declarado y necesitará una mayoría simple entre las 211 federaciones afiliadas para prolongar un mandato iniciado en 2016 y renovado en 2023 con un respaldo europeo entonces mucho más amplio. El plazo para presentar candidaturas vence el 18 de noviembre.

El respaldo ya no es uniforme
La principal amenaza para Infantino no es, de momento, la existencia de un rival electoral, sino la pérdida de apoyos institucionales. UEFA, Concacaf y la AFC lo desautorizaron en una carta conjunta difundida a comienzos de agosto. Italia se sumó a federaciones como Suecia, Escocia y Nueva Zelanda, además de grupos de aficionados, exjugadores y el vicepresidente del Consejo de la FIFA Sandor Csanyi.
El conflicto se agravó tras el proyecto, finalmente abandonado, de canalizar los ingresos de la Copa del Mundo mediante una compañía abierta a inversores privados sin consultar previamente al conjunto de la FIFA. Aunque la iniciativa fue retirada, dejó instalada la percepción de una presidencia poco transparente y con tendencia a concentrar decisiones estratégicas.
Infantino conserva, sin embargo, una base relevante: la CAF le expresó apoyo unánime y también cuenta con respaldos en la Conmebol, otras federaciones y figuras políticas como el presidente estadounidense Donald Trump. El equilibrio entre esos apoyos y el rechazo europeo, norteamericano y asiático definirá la elección. La ausencia de una candidatura alternativa favorece al actual presidente, pero la disputa revela una FIFA políticamente más dividida y una renovación de mandato menos previsible que la de 2023.
