Gianni Infantino afronta la crisis más grave de su mandato al frente de la FIFA. El presidente de la organización ha convocado este miércoles una reunión urgente con sus principales colaboradores en Rabat, después de retirar definitivamente el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), diseñado para comercializar los torneos y abrir hasta un 20% de su capital a inversores privados.

Una retirada que no cierra la disputa
El plan provocó el rechazo frontal de la UEFA, la CONCACAF y la Confederación Asiática de Fútbol. La UEFA llegó a amenazar con boicotear las competiciones de la FIFA y, aunque el proyecto fue abandonado el pasado sábado, aseguró haber perdido la confianza en Infantino. Federaciones como las de Inglaterra y Gales ya han retirado su respaldo a una eventual reelección.
Según PA Media, en la reunión participarán el secretario general, Mattias Grafstrom, y los responsables jurídico, ejecutivo, federativo, financiero y de comunicación de la FIFA. Grafstrom ha descrito ante el personal la última semana como una sucesión «triste y censurable» de acontecimientos y ha prometido proteger a los trabajadores del conflicto político que atraviesa la institución.
La tensión amenaza ahora con trasladarse al propio funcionamiento de la FIFA. Miembros de su Consejo buscan reunir 19 votos para exigir una sesión en la que Infantino responda por el FFE y por su gestión del caso de Folarin Balogun durante el Mundial 2026. Si fracasa esa iniciativa o el presidente la rechaza, sus opositores preparan un «boicot de gobernanza» que podría paralizar la organización.
La elección de Rabat añade una dimensión estratégica al encuentro. Infantino mantiene una relación estrecha con Marruecos, mientras España y el país norteafricano disputan la sede de la final del Mundial 2030, que compartirán con Portugal. La crisis interna, por tanto, no solo compromete la reelección del presidente: también puede influir en decisiones deportivas y políticas de gran alcance para el próximo ciclo mundialista.
