Gianni Infantino ha convocado este miércoles en Rabat una reunión urgente con los principales responsables de la FIFA, después de una semana de críticas internas y de oposición internacional al proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE). La filial pretendía comercializar los torneos del organismo y contemplaba vender el 20% de su capital a inversores privados.
La convocatoria, adelantada por PA Media, reunirá al secretario general Mattias Grafström, al jefe de gabinete Daniel O’Toole y a los directores jurídico, de federaciones miembro, recursos humanos, medios y comunicaciones. El encuentro se produce tras el abandono definitivo del plan, anunciado después de que UEFA, CONCACAF y la Confederación Asiática de Fútbol rechazaran la iniciativa.

Una crisis que ya afecta al liderazgo
La retirada de FFE no ha cerrado el conflicto. La UEFA afirmó haber “perdido la confianza” en Infantino y varias federaciones, entre ellas Inglaterra y Gales, han retirado formalmente su respaldo a una eventual reelección. La amenaza de boicotear las competiciones de la FIFA fue uno de los factores decisivos para frenar el proyecto el pasado 1 de agosto.
El Consejo de la FIFA intenta reunir 19 votos para exigir que Infantino rinda cuentas tanto por el plan de privatización como por la gestión del caso del estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial de 2026. Si no logra esa mayoría o el presidente rechaza comparecer, sus detractores plantean un “boicot de gobernanza” que podría paralizar el funcionamiento institucional.
En un mensaje al personal, Grafström describió la situación como una agitación difícil de comprender y prometió proteger a los empleados del enfrentamiento político. La reunión de Rabat será, por tanto, algo más que una respuesta administrativa: medirá si la FIFA puede recomponer su autoridad interna y recuperar la confianza de sus confederaciones tras un intento de transformar su modelo comercial.
