Gianni Infantino estaría dispuesto a conceder a Marruecos la organización de la final del Mundial 2030 a cambio del respaldo de su federación y del bloque mayoritario de asociaciones africanas a su continuidad en la presidencia de la FIFA. La información, publicada por The Times, no ha sido confirmada por el máximo organismo del fútbol mundial.

Casablanca gana peso frente a Madrid y Barcelona
El eventual acuerdo situaría el partido por el título en el futuro Gran Estadio Hassan II de Casablanca, actualmente en construcción y proyectado para 115.000 espectadores. La elección dejaría fuera al Santiago Bernabéu y al Camp Nou, los dos principales aspirantes españoles: el estadio del Barcelona alcanzaría entonces un aforo de 105.000 localidades tras completar su remodelación.
La maniobra tendría una dimensión política además de deportiva. Infantino atraviesa una etapa especialmente vulnerable después de perder apoyos, incluido el de la UEFA, y de afrontar críticas por su gestión y por sus planes para aumentar la participación de inversores privados en el negocio de la FIFA. Aunque el último Mundial celebrado en Norteamérica generó ingresos superiores a los previstos, esa estrategia de privatización ha deteriorado su respaldo interno.
La presidencia de Infantino deberá renovarse en 2027, y África puede resultar decisiva en una votación disputada. El supuesto intercambio revela hasta qué punto la sede de una final puede funcionar como instrumento de negociación dentro de la FIFA: no solo distribuye prestigio y beneficios económicos, también consolida alianzas electorales. Sin embargo, mientras la organización no anuncie oficialmente la sede, cualquier compromiso con Marruecos seguiría expuesto a un cambio de liderazgo y, con él, a una nueva revisión del escenario de 2030.
