Las federaciones de fútbol de Inglaterra y Gales retiraron este lunes su respaldo a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, después de que el dirigente abandonara un polémico plan para vender a inversores privados una participación del 20% en el Mundial.
La propuesta contemplaba la creación de una empresa encargada de gestionar competiciones de la FIFA y había designado a Thrive Eternal para liderar el grupo inversor. La iniciativa provocó el rechazo de federaciones de tres continentes y la amenaza de boicot de la UEFA, obligando a Infantino a dar marcha atrás el sábado.

La crisis alcanza la gobernanza
La UEFA celebró el cambio de rumbo, pero afirmó haber perdido la confianza en el liderazgo del presidente de la FIFA. La Federación Inglesa respaldó plenamente esa posición y reclamó una revisión “completa y rigurosa” del liderazgo y la gobernanza del organismo, con transparencia y protección de los intereses de sus 211 miembros.
Inglaterra y Gales habían apoyado previamente la candidatura de Infantino para las elecciones del Congreso de la FIFA del próximo año. Sin embargo, la FA prepara ahora una comunicación formal para retirar ese respaldo, mientras que la FAW sostuvo que los recientes fallos de gobernanza, comunicación, gestión y criterio impiden que el suizo continúe al frente del fútbol mundial.
La UEFA dejó abierta la posibilidad de adoptar cualquier medida, incluido un voto de censura promovido por federaciones nacionales. En paralelo, el presidente de la CONCACAF y vicepresidente de la FIFA, Víctor Montagliani, estaría dispuesto a competir por la presidencia. Aunque federaciones de África y Asia, entre ellas las de Marruecos, Egipto y Catar, expresaron apoyo a Infantino, la pérdida de respaldo europeo convierte el episodio en una crisis política de alcance global.
