La vivienda del futbolista del FC Barcelona Lamine Yamal, ubicada en Esplugues de Llobregat, sufrió en la madrugada del 15 de julio un intento de robo que fue repelido por su equipo de seguridad privada. Los hechos ocurrieron pocas horas después de que el jugador disputara la semifinal del Mundial con la selección española frente a Francia.
Según la información avanzada por La Vanguardia y confirmada por fuentes cercanas a la investigación, dos individuos con pasamontañas fueron detectados por las cámaras de videovigilancia cuando intentaban trepar uno de los muros perimetrales de la propiedad. Al ser sorprendidos, los intrusos abandonaron el lugar sin lograr acceder al interior.
Respuesta inmediata de la seguridad
El personal de vigilancia privada activó los protocolos establecidos y alertó de inmediato a los Mossos d’Esquadra. La División de Investigación Criminal (DIC) de la policía autonómica catalana se hizo cargo del caso y abrió diligencias por un delito de robo con fuerza en grado de tentativa. Los agentes se desplazaron al lugar y recogieron las grabaciones de las cámaras para avanzar en la identificación de los autores.
Los hechos se produjeron alrededor de las cuatro de la madrugada, en una urbanización de alto standing donde residen varias personalidades. Las mismas fuentes policiales han indicado que durante esa noche se registraron otros intentos de robo con fuerza en viviendas próximas, aunque todavía no se ha determinado si guardan relación entre sí ni si los autores conocían la identidad del propietario de la casa objetivo principal.

Contexto del partido y horarios
El intento de robo coincidió con el regreso del jugador a Barcelona tras la disputa de la semifinal mundialista. Lamine Yamal, de 18 años, había participado en el encuentro que enfrentó a España y Francia, un partido que se resolvió en la tanda de penaltis y que mantuvo la atención mediática centrada en el joven extremo hasta bien entrada la noche. La proximidad temporal entre el final del encuentro y los hechos ha llevado a los investigadores a examinar si existió alguna planificación vinculada a la ausencia temporal del futbolista.
Las autoridades han subrayado que, hasta el momento, no hay indicios que permitan afirmar que los autores tuvieran información privilegiada sobre la identidad del propietario. El caso sigue abierto y los Mossos continúan analizando las imágenes y revisando posibles conexiones con otros robos cometidos en la misma zona durante las últimas semanas.
Medidas de protección en urbanizaciones de lujo
La urbanización donde se ubica la vivienda cuenta con sistemas de control de acceso y vigilancia privada, elementos que resultaron determinantes para frustrar la intrusión. No obstante, el suceso ha reavivado el debate sobre la eficacia de estos dispositivos frente a grupos organizados que operan en zonas residenciales de alto valor patrimonial. Expertos en seguridad consultados por distintos medios coinciden en que la combinación de cámaras, alarmas y presencia humana sigue siendo el factor más disuasorio en este tipo de propiedades.
El FC Barcelona y la Federación Española de Fútbol no han emitido comunicados oficiales sobre el incidente, limitándose a señalar que el jugador se encuentra bien y que cualquier asunto de carácter personal queda fuera del ámbito institucional. Fuentes cercanas al entorno del deportista han confirmado que la familia ha reforzado temporalmente las medidas de protección mientras avanza la investigación policial.
Investigación en curso
La DIC de los Mossos d’Esquadra mantiene abierta la causa y ha solicitado la colaboración ciudadana para identificar a los dos individuos captados por las cámaras. Hasta ahora no se han producido detenciones y la policía no descarta que los autores formen parte de una banda que ha actuado en otras viviendas de la comarca del Baix Llobregat en fechas recientes. El análisis de las grabaciones y la revisión de posibles huellas o restos en el perímetro de la finca constituyen las principales líneas de trabajo actuales.
El episodio ilustra las dificultades que enfrentan deportistas de élite para preservar su privacidad y seguridad en un contexto de elevada exposición mediática. Aunque el intento no prosperó, el suceso ha puesto de relieve la necesidad de mantener protocolos de protección actualizados incluso cuando el jugador se encuentra temporalmente fuera de su domicilio por compromisos deportivos.
