La Asociación Japonesa de Fútbol ha decidido mantener a Hajime Moriyasu como seleccionador absoluto hasta febrero de 2028, fecha en la que Go Oiwa asumirá el cargo con el objetivo de preparar el ciclo hacia el Mundial de 2030. La medida se produce después de que dieciocho selecciones ya hayan anunciado cambios de entrenador tras el Mundial de 2026, mientras Japón opta por una transición planificada que busca continuidad y renovación simultáneamente.
Moriyasu llegó al cargo en 2018 y ha dirigido a Japón en dos ediciones de la Copa Asiática y en el reciente Mundial, donde los samuráis azules alcanzaron los dieciseisavos de final antes de caer ante Brasil por 2-1 en el tiempo añadido. La federación valora su trabajo en la fase de clasificación y en la consolidación de un estilo de juego basado en posesión y presión alta, aunque reconoce la necesidad de un relevo generacional antes del siguiente ciclo mundialista.
Transición ordenada hacia 2030
El comunicado oficial de la JFA establece que Oiwa, actual responsable del equipo sub-23, tomará las riendas una vez concluida la Copa Asia que se disputará en Arabia Saudita. El torneo comenzará el 11 de enero de 2028 con Japón enfrentando a Indonesia en el Grupo F, y la final está programada para el 5 de febrero. Esta fecha marca el límite del mandato de Moriyasu y el inicio del nuevo proyecto bajo Oiwa, quien ya tendrá experiencia acumulada con el grupo que disputará los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

La decisión de mantener a Moriyasu durante los próximos dieciocho meses responde a la voluntad de evitar interrupciones en el proceso de clasificación para el Mundial de 2030, que se celebrará en España, Portugal y Marruecos. Al mismo tiempo, la federación busca que Oiwa disponga de un periodo de adaptación suficiente antes de asumir la responsabilidad plena del equipo absoluto.
Trayectoria y resultados de Moriyasu
Durante su etapa al frente de la selección, Moriyasu ha combinado resultados irregulares con una clara evolución táctica. En la Copa Asiática 2019 alcanzó la final, donde Japón perdió ante Qatar. Cuatro años después, en 2023, el equipo fue eliminado en cuartos de final por Irán. En el Mundial de 2026, la fase de grupos transcurrió con solvencia, pero el cruce contra Brasil evidenció las limitaciones ofensivas ante selecciones de élite. La JFA considera que estos datos justifican tanto la continuidad temporal como la necesidad de un cambio posterior.
Moriyasu, de 54 años y exinternacional japonés, mantendrá también su vinculación con el fútbol base al continuar como entrenador del equipo sub-23. Esta doble función le permitirá seguir influyendo en el desarrollo de jugadores que, en 2028, podrían formar parte del plantel olímpico y, posteriormente, del equipo absoluto que dirija Oiwa.
Perfil de Go Oiwa y objetivos a medio plazo
Go Oiwa ha dirigido al equipo sub-23 con resultados positivos en torneos de clasificación y en la construcción de un núcleo de jugadores nacidos a partir de 2005. Su nombramiento anticipado busca que el nuevo seleccionador conozca de primera mano a los futbolistas que integrarán el grupo para el ciclo 2028-2030. La federación destaca su capacidad para trabajar con plantillas jóvenes y su familiaridad con el sistema de juego que Moriyasu ha implantado en los últimos años.
El relevo se produce en un contexto regional donde varias selecciones asiáticas están renovando sus cuerpos técnicos tras el Mundial de 2026. Japón, sin embargo, ha preferido evitar un cambio inmediato para no alterar la preparación de la Copa Asia 2028, torneo que servirá como última gran prueba antes de la transición definitiva.
Implicaciones para el fútbol japonés
La estrategia de la JFA refleja una tendencia creciente en el fútbol internacional: planificar transiciones de entrenador con antelación suficiente para que el nuevo responsable disponga de tiempo para implantar sus ideas. En el caso japonés, la presencia de Moriyasu hasta 2028 garantiza estabilidad durante la fase de clasificación al Mundial de 2030, mientras que el nombramiento de Oiwa con dos años de antelación facilita una preparación ordenada de los jugadores sub-23 que darán el salto al equipo absoluto.
El calendario de los próximos años presenta desafíos importantes. Además de la Copa Asia 2028, Japón disputará los partidos de clasificación para el Mundial de 2030 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. La coordinación entre el seleccionador absoluto y el responsable del sub-23 será clave para evitar duplicidades y maximizar el rendimiento de los futbolistas que compiten en Europa y en la J-League.
La federación no ha detallado todavía el proceso de selección de posibles asistentes o del cuerpo técnico que acompañará a Oiwa, aunque fuentes cercanas indican que se mantendrá una estructura mixta con entrenadores que ya trabajan en las categorías inferiores. Esta continuidad busca preservar el modelo de desarrollo que ha permitido a Japón mantener una presencia constante entre las veinte mejores selecciones del ranking FIFA durante la última década.
