El periodista chileno José Antonio Neme volvió a protagonizar un cruce público con sus compatriotas al defender a la Argentina y cuestionar las críticas que, según planteó, desconocen los vínculos históricos entre ambos países. Sus declaraciones reabrieron un debate que ya había generado repercusión durante el Mundial, cuando se volvió tendencia por denunciar la “argentinofobia” presente en sectores de la sociedad chilena.
Una defensa basada en la historia compartida
Durante su intervención, Neme sostuvo que no tendría autoridad moral para hablar contra la Argentina “como país y como sociedad”, sin importar quién ocupe la Casa Rosada. Aunque aludió críticamente a la situación política bajo el gobierno de Javier Milei, evitó convertir su argumento en una defensa del actual poder ejecutivo argentino: su planteo apuntó a separar las decisiones de un gobierno de la trayectoria y los aportes de una nación.

El conductor también recordó que Chile atravesó episodios graves de corrupción y dictadura. “Que no la queramos ver es otra cosa”, afirmó, al advertir que la autocrítica no puede aplicarse únicamente al país vecino. La comparación buscó poner en cuestión una mirada excepcionalista sobre Chile y señalar que las dificultades institucionales forman parte de la historia de ambas sociedades.
El punto más controvertido de su intervención fue la educación superior. Neme preguntó cuántos chilenos estudiaron en universidades públicas argentinas sin pagar aranceles, algo que, según remarcó, Chile no ofrecía antes de implementar la gratuidad. La referencia instaló en redes sociales una discusión sobre la reciprocidad entre los países, el acceso de estudiantes extranjeros y el valor de los servicios públicos que Argentina brindó durante décadas.
Más que aportar cifras, el periodista formuló una acusación política: quienes cuestionan a la Argentina deberían reconocer también los beneficios que miles de chilenos obtuvieron allí. Su argumento no elimina las diferencias entre ambos sistemas ni resuelve el debate sobre el financiamiento universitario, pero desplaza la discusión desde la rivalidad nacional hacia la memoria compartida y la responsabilidad de criticar con mayor contexto.
