El Barça lleva catorce años sin encontrar un pívot que combine altura, envergadura y capacidad para intimidar bajo el aro como lo hizo Boniface Ndong entre 2009 y 2012. La llegada de Josh Nebo desde Milán responde directamente a esa carencia histórica.
Nebo, de 28 años y 2,06 metros, promedió 5,5 rebotes y 0,8 tapones en Euroliga la pasada temporada pese a jugar menos de 22 minutos. Su físico le permite cubrir ayudas y elevar el nivel defensivo colectivo, algo que el equipo ha echado en falta ante rivales como Mónaco, Fenerbahçe o el propio Madrid.

El jugador de Houston no aporta triples ni gran acierto en libres, pero el club no lo requiere para esas funciones. Su rol se centra en dar solidez a la pintura y cerrar la línea de pase, funciones que Sekulic y Pujol valoran para equilibrar la rotación interior.
Tras una sucesión de intentos fallidos con Seraphin, Lawal o Jawai, Nebo representa la opción más ajustada al perfil que el Barça persigue desde la marcha de Ndong. Su impacto dependerá de que cuente con apoyos ofensivos que compensen sus limitaciones en el perímetro.
