El Calzada Rugby Club de Gijón iniciará otra temporada sin luz ni agua en sus instalaciones de la calle Arquitecto Mariano Medarde, pese a que el Ayuntamiento había trasladado al club que los trabajos de acondicionamiento comenzarían el 1 de julio mediante una escuela taller. A finales de agosto, la entidad asegura que no ha recibido novedades sobre esa intervención y sus cerca de 35 jugadores sénior volverán a entrenarse en unas condiciones que califican de “pésimas”. Para cambiarse, recurren a las linternas de sus teléfonos; para disponer de agua, llenan garrafas en una fuente pública del parque del Oeste.

La falta de servicios también condiciona el uso diario del campo. Los vestuarios, aseos y duchas no cuentan con saneamiento, agua ni electricidad, y el terreno de juego tampoco dispone de iluminación propia. Durante los entrenamientos, los jugadores se acercan a la zona iluminada por las farolas de la calle. Los partidos de Liga se disputarán en los campos de la Laboral, mientras que para ducharse deberán acudir al pabellón de Mata Jove o regresar a sus casas.
Del regreso al campo al deterioro de las instalaciones
El club volvió en 2024 a su habitual terreno de entrenamiento tras un acuerdo aprobado por unanimidad en el Pleno. Desde la pandemia y hasta 2023 había utilizado el campo del Gijón Industrial. El regreso puso al descubierto el estado de las dependencias: según recuerda Juan Antonio Vázquez, jugador del equipo desde 1992, vestuarios y aseos estaban “llenos de suciedad y sin electricidad ni agua” por el abandono y los robos producidos durante ese periodo.
La entidad sí destaca una mejora concreta realizada en el último año: el cambio de la portería. Sin embargo, su vicepresidente, Juan Carlos García Tournier, sostiene que esa actuación no resuelve las necesidades básicas del recinto. “Lo único que pedimos es tener unos servicios mínimos”, afirma. El club reclama la conexión de los fusibles, la instalación de un cuadro eléctrico y una solución para el abastecimiento de agua, un problema que, según explica García Tournier, estaría relacionado con una fuga registrada durante la pandemia.
Los proyectos aplazados
La continuidad de estas carencias ha llevado al Calzada Rugby a aplazar varios objetivos para la próxima campaña. El principal era recuperar una cantera que actualmente solo mantiene actividad extraescolar en centros educativos. También queda pendiente la creación de un equipo femenino y de otro inclusivo, una iniciativa que el vicepresidente sitúa entre las que mayor ilusión despertaban en el club.
Hace alrededor de cinco años, la entidad competía por la Liga Regional Asturcántabra y contaba con 80 fichas de niños en sus categorías inferiores. Ahora, sus responsables vinculan la falta de instalaciones funcionales con la dificultad para reactivar esa base y ampliar su actividad. García Tournier señala que detrás de cada proyecto aplazado hay posibles nuevos jugadores, mujeres interesadas en formar un equipo, personas con discapacidad que podrían participar en rugby inclusivo y familias que podrían encontrar en el club un espacio de convivencia, deporte e integración.
El Calzada Rugby Club confía en que la temporada 2026-2027 sea la última en la que deba dejar esos planes en espera. Por ahora, el equipo sénior mantendrá sus entrenamientos sin suministro de luz ni agua, a la espera de que se ejecuten las obras anunciadas para sus instalaciones.
