El presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, Oriol Junqueras, ha interpretado el reciente triunfo de la selección española en la final del Mundial de fútbol como una victoria atribuible principalmente a jugadores vinculados al FC Barcelona. En declaraciones realizadas pocas horas después de que España se impusiera a Argentina, Junqueras afirmó que “el Barça ganó, los jugadores del Barça ganaron” y consideró que “está bien que sea así”. El dirigente republicano mencionó expresamente a Lamine Yamal, Ferran Torres, Pau Cubarsí y Dani Olmo, entre otros, y extendió elogios a Lionel Messi por su trayectoria en el club azulgrana.
Reacciones dentro del independentismo
La posición de Junqueras contrasta con la adoptada por la mayoría de formaciones independentistas, que habían mostrado preferencia por Argentina en los días previos al partido. Dirigentes de Junts y de ERC justificaron esa inclinación señalando el liderazgo de Messi en el combinado argentino. Sin embargo, Junqueras ha sido uno de los pocos representantes soberanistas que ha intervenido públicamente tras la victoria española, optando por resaltar el papel de los futbolistas catalanes en lugar de mantener la narrativa de confrontación con España.
Esta diferencia de enfoque no ha pasado desapercibida en el ámbito político catalán, donde habitualmente las selecciones nacionales generan divisiones entre quienes priorizan la identidad española y quienes defienden posturas soberanistas.

Presión sobre Junts y agenda parlamentaria
Durante la misma intervención en la Ser Catalunya, Junqueras aprovechó para enviar un mensaje directo a Junts per Catalunya. “Cuando nunca eres útil, puede pasar que algunos de tus votantes acaben votando a cualquier inútil”, declaró el líder de ERC, en clara referencia a Carles Puigdemont. El objetivo explícito es lograr que Junts vuelva a sumarse a la mayoría de investidura para sacar adelante tres medidas concretas: la condonación de la deuda catalana por valor de 17.000 millones de euros del Fondo de Liquidez Autonómica, la implantación del concierto catalán y la creación de un consorcio de inversiones entre la Generalitat y el Gobierno central.
Junqueras recordó que estos puntos formaban parte de los acuerdos alcanzados tanto con Pedro Sánchez como con Salvador Illa durante las negociaciones de investidura. Tras las resoluciones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la ley de amnistía, el independentismo ha recuperado margen de maniobra y ERC pretende aprovechar el tramo final de la legislatura para avanzar en la agenda pactada.
Relaciones con Puigdemont y avance de Aliança Catalana
El presidente de ERC aseguró haber mantenido contactos con Puigdemont y su entorno tras la decisión del TJUE de la semana pasada, aunque evitó ofrecer detalles alegando que Junts solicita discreción. Al mismo tiempo, Junqueras señaló el crecimiento electoral de Aliança Catalana en detrimento de Junts, advirtiendo que la falta de utilidad política podría acelerar esa tendencia.
En su opinión, las disputas entre Junts y el PSOE no aportan beneficios tangibles a la ciudadanía y deberían ceder paso a una estrategia centrada en Cataluña. “Junts debería pensar en Cataluña y no en sus peleas”, sostuvo.
Posible candidatura de Gabriel Rufián
En otro orden de cosas, Junqueras se refirió a las próximas elecciones generales y defendió la continuidad de Gabriel Rufián como cabeza de cartel de ERC. “Seguro que es un candidato magnífico. Es amigo mío, es mi compañero, lo he ayudado siempre y lo intentaré ayudar siempre”, afirmó el dirigente republicano, quien subrayó la necesidad de mantener perfiles consolidados que aporten experiencia y reconocimiento público.
El conjunto de declaraciones de Junqueras revela una estrategia que combina la defensa de intereses catalanes en el ámbito deportivo con una ofensiva política orientada a reactivar acuerdos parlamentarios. El líder de ERC busca consolidar avances en financiación autonómica mientras advierte a sus socios eventuales sobre los riesgos de mantenerse al margen de las mayorías existentes.
El contexto actual, marcado por la resolución del TJUE y el calendario electoral próximo, sitúa a ERC en una posición de relativa fuerza para negociar, aunque la colaboración efectiva con Junts sigue siendo una incógnita que determinará el alcance de las iniciativas que Junqueras pretende impulsar antes del final de la legislatura.
