Inglaterra cayó ante Argentina en Atlanta tras liderar 1-0 con gol de Anthony Gordon. Thomas Tuchel optó por un esquema defensivo que la selección sudamericana desarmó con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, ambos asistidos por Lionel Messi. La Albiceleste avanza a la final contra España en Nueva York.

Harry Kane expresó su frustración tras el partido. El capitán señaló que mantener el resultado tras el gol inicial no basta en este nivel y que el equipo perdió la capacidad de presionar tras adelantarse. La prensa inglesa ya cuestionaba esa decisión táctica antes de la eliminación.
El análisis de Kane revela un problema estructural: tras el 1-0, Inglaterra dejó de marcar hombre a hombre y permitió oleadas de ataque argentino. Esa falta de intensidad, sumada a la resiliencia de Messi y sus compañeros, convirtió una ventaja en derrota. El planteo conservador expuso las limitaciones de un equipo que llegó lejos pero careció de recursos para cerrar partidos ante rivales de élite.
