El Manchester United vuelve a mirar a Múnich para reforzar el eje de su defensa. El nombre de Min-jae Kim ha reaparecido en la agenda de Old Trafford, pero la operación está lejos de ser simple: el Bayern no tiene incentivos evidentes para abrir la puerta a un central con contrato hasta 2028.

El interés encaja con una necesidad real del equipo de Michael Carrick, que ha mejorado en resultados pero sigue dejando dudas atrás. Kim aporta experiencia, presencia física y recorrido en escenarios de máxima exigencia, un perfil que explica por qué el United insiste en él.
El problema es doble: el coreano quiere seguir en el Bayern y, además, no es una pieza indiscutible, pero sí útil en una rotación donde Upamecano y Tah están por delante. Eso reduce la urgencia bávara por negociar y obliga al United a convencer con una oferta deportiva y económica muy sólida.
