El Atlético de Madrid continuó su preparación en las instalaciones de Majadahonda con una sesión centrada en la superación de la presión rival. El cuerpo técnico, liderado por Diego Simeone, insistió en que los jugadores interioricen los movimientos tanto ofensivos como defensivos que el esquema rojiblanco exige desde el primer minuto.
Durante la mañana se realizaron ejercicios específicos para simular situaciones reales de partido en las que los rivales aplican presión alta. El objetivo era claro: evitar que el equipo se viera encorsetado por la intensidad del contrario y encontrar vías rápidas para liberar el balón.

Once inicial y rotaciones
El once que inició los ejercicios estuvo formado por Boñar, Le Normand, Hancko y Ruggeri en la defensa; Hjulmand y Barrios en el centro del campo; Carlos Martín, Mendoza y Lookman en la zona de creación, con Cubo como referencia ofensiva. Más tarde Simeone introdujo cambios y Obed Vargas ocupó un puesto en el mediocampo, mientras Lookman avanzaba hasta la punta.
Estas rotaciones permitieron al técnico argentino observar distintas combinaciones y evaluar cómo cada jugador responde a las exigencias tácticas del sistema.
La adaptación de Hjulmand
El danés Hjulmand fue uno de los jugadores que más sufrió durante la sesión. Su adaptación al esquema de Simeone avanza de forma gradual, tanto por cuestiones físicas como por la complejidad inicial que suele caracterizar los primeros contactos con el método del Cholo. El cuerpo técnico le pide que permanezca cerca del balón, que reciba de espaldas y que toque a la primera para desahogar la presión.
Cuando Hjulmand ejecutó correctamente estas acciones recibió el apoyo inmediato de sus compañeros. Oblak fue uno de los que más aplaudió sus progresos, consciente de que el mediocampista puede convertirse en pieza clave si logra mecanizar los movimientos requeridos.
Koke como referencia
En uno de los ejercicios de presión, Koke recibió los elogios del segundo entrenador Gabi. El capitán bajó a recibir entre los centrales, tocó a la primera y liberó el juego con precisión. Gabi señaló en voz alta que ese era el modelo a seguir: apoyar, recibir y tocar sin demora.
El ejemplo de Koke no solo sirvió para corregir detalles técnicos, sino también para reforzar la idea de que la experiencia del capitán sigue siendo un activo valioso dentro del vestuario.
Exigencia creciente
Tras la parte táctica llegó una sesión física de alta intensidad. Antes del entrenamiento, el equipo había visionado material audiovisual para repasar las consignas del partido. En cada sesión se percibe un aumento progresivo del ritmo y de las demandas físicas, algo habitual en la pretemporada del Atlético.
El club mantiene la confianza en que Hjulmand acabará integrando las exigencias del sistema. Aunque el proceso requiere tiempo, la dirección deportiva y el cuerpo técnico coinciden en que su perfil puede aportar equilibrio y profundidad al mediocampo rojiblanco a lo largo de la temporada.
