Nick Kyrgios está nuevamente habilitado para competir después de cumplir una suspensión de un mes por un resultado positivo por metabolitos de cocaína. La Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) dio por concluida la inhabilitación el 3 de septiembre de 2026, por lo que el australiano puede retomar de inmediato su calendario profesional en el tramo final de la temporada.
Un positivo detectado en Mallorca
El control que originó el expediente se realizó el 22 de junio, durante el ATP 250 de Mallorca. Kyrgios había caído en primera ronda del torneo sobre hierba cuando la muestra de orina recogida tras el partido detectó benzoilecgonina, el principal metabolito de la cocaína. La resolución también anula los resultados logrados por el jugador en el certamen.

Como consecuencia administrativa, Kyrgios pierde los puntos ATP obtenidos en Mallorca y deberá devolver los 6.570 euros de premio económico asociados a su participación. La descalificación opera de forma automática dentro de las normas antidopaje, aun cuando el organismo regulador concluya que el consumo no tuvo relación con el rendimiento deportivo.
Por qué la pena quedó en un mes
La ITIA determinó que la sustancia fue consumida fuera de competición y en un contexto social, antes del debut del australiano en las pistas baleares. Esa conclusión resulta decisiva: el Código Mundial Antidopaje incluye la cocaína entre las denominadas “Sustancias de Abuso”, una categoría con un régimen específico para casos en los que no se acredita una finalidad de mejora del rendimiento.
La sanción de referencia para estos supuestos es de tres meses. Kyrgios obtuvo la reducción a un mes tras admitir de forma inmediata la infracción, colaborar con la investigación y completar un programa de tratamiento contra el abuso de sustancias aprobado por la ITIA. La rebaja no elimina la infracción ni sus efectos competitivos, pero refleja una norma orientada a diferenciar el dopaje deliberado de conductas de consumo personal fuera del entorno de competición.
La integridad deportiva y el límite de la respuesta disciplinaria
El caso ilustra una tensión habitual en la regulación antidopaje. El tenis debe preservar controles estrictos porque una sustancia detectada en una muestra compromete la confianza en el sistema; al mismo tiempo, las sanciones deben guardar proporción con el momento, el contexto y la posible incidencia competitiva del consumo. La clasificación de “Sustancia de Abuso” no supone una exoneración, sino un mecanismo para individualizar la respuesta cuando existe evidencia de uso recreativo y participación en un tratamiento.
Para la ITIA, la rapidez de la admisión y la cooperación del tenista facilitaron una resolución acotada en el tiempo. Para Kyrgios, sin embargo, el coste trasciende el mes de suspensión. La pérdida de ranking y de ingresos en Mallorca es limitada en términos cuantitativos, pero la repercusión pública llega en una fase especialmente sensible de su carrera, marcada por su intento de recuperar continuidad tras lesiones de rodilla y muñeca que le apartaron de las pistas durante casi dos temporadas.
Un regreso bajo escrutinio
El finalista de Wimbledon en 2022 ha construido una carrera de enorme visibilidad, tanto por la potencia de su servicio y sus resultados en grandes escenarios como por sus conflictos públicos con árbitros, rivales y espectadores. Ese historial hace que cualquier incidente fuera de la pista adquiera una dimensión reputacional superior a la de otros jugadores con menor exposición. La sanción reabre el debate sobre su capacidad para sostener una vuelta deportiva estable, aunque el expediente no afirma que hubiera una ventaja competitiva en Mallorca.
En sus primeras declaraciones tras conocerse la resolución, Kyrgios calificó lo ocurrido como un “gran error de juicio” y pidió disculpas a aficionados, patrocinadores y a la comunidad del tenis. El siguiente examen será deportivo: deberá recuperar ritmo, sumar puntos y demostrar continuidad física. La autorización para jugar resuelve el frente disciplinario inmediato; reconstruir su posición en la clasificación y su credibilidad pública dependerá de lo que haga durante los próximos meses.
