La edición 35 de la Cabalgata Santo Domingo-Sabinas avanzó este domingo hasta Paredón, en el municipio de Ramos Arizpe, después de que los jinetes retomaron el camino desde la comunidad de Santo Domingo. El arribo representa la primera escala de una travesía de aproximadamente 340 kilómetros que se desarrollará en siete etapas y concluirá el próximo 11 de septiembre en Sabinas.
El desplazamiento marca el inicio formal de la ruta ecuestre de la Gran Cabalgata 2026. La columna de participantes dejó Santo Domingo durante las primeras horas del domingo y recorrió caminos rurales y brechas hasta llegar a Paredón, donde los cabalgantes se concentraron antes de continuar hacia las siguientes comunidades contempladas en el trayecto.

La ruta comenzó con una pausa obligada por la lluvia
La jornada ecuestre estuvo precedida por las actividades realizadas el sábado en Santo Domingo, comunidad ramosarizpense que recibió a los participantes para la convivencia de apertura. La reunión congregó a cabalgantes, familias y visitantes en un ambiente marcado por la tradición mexicana y la preparación para el recorrido.
Las condiciones climáticas modificaron el programa original y obligaron a retrasar la salida. La lluvia llevó a los participantes a utilizar la noche para descansar, revisar sus monturas, preparar los caballos y organizar el equipo necesario para una ruta que exige varios días de desplazamiento continuo. Ese ajuste no canceló la actividad, pero sí mostró la importancia de adaptar la logística a las condiciones del terreno y del clima.
Con la salida desde Santo Domingo, la convivencia dejó paso a la marcha. El traslado hacia Paredón funcionó así como una primera prueba para el contingente: permitió reactivar el ritmo de los jinetes, verificar la coordinación del grupo y establecer las condiciones para las etapas que seguirán en los próximos días.
Paredón no es una escala más dentro del trayecto
El punto alcanzado este domingo tiene un valor particular dentro de la cabalgata por su relación con episodios de la Revolución Mexicana. Su incorporación a la ruta aporta una dimensión histórica a una actividad que, en apariencia, podría limitarse a una jornada de convivencia entre jinetes.
La importancia de Paredón se entiende dentro del sentido general del recorrido. La cabalgata busca reconstruir, mediante el desplazamiento a caballo, la ruta seguida por antiguos pobladores que partieron de Santo Domingo hacia la región de Sabinas. Cada escala vincula el trayecto actual con una memoria territorial más amplia, en la que los caminos rurales y las comunidades funcionan como referencias de una historia compartida.
Por esa razón, el avance del contingente no se mide únicamente en kilómetros. La llegada a cada punto también permite mantener visible una secuencia de lugares asociados con la formación de comunidades, los conflictos históricos y la expansión de los pobladores hacia el norte de Coahuila. La ruta convierte ese pasado en una experiencia presencial para los participantes y para quienes observan su paso.
Siete etapas para reconstruir una memoria regional
Después de Paredón, los jinetes continuarán hacia Anhelo, Baján, Monclova y Hermanas, entre otros puntos vinculados con episodios históricos del estado, antes de alcanzar Sabinas. El itinerario concluirá el 11 de septiembre, cuando el contingente complete la ruta iniciada en Santo Domingo.
La extensión del recorrido explica por qué la organización de la cabalgata requiere mucho más que reunir a los participantes y definir un destino. El traslado de los caballos, la preparación del equipo, el descanso de los jinetes y la atención a las condiciones del camino forman parte de una operación que debe sostenerse durante una semana. La convivencia, por lo tanto, se apoya en una estructura logística que permite que la tradición continúe sin perder su carácter itinerante.
La secuencia de siete etapas también favorece que distintas comunidades se incorporen al acontecimiento. Cada llegada ofrece un espacio para recibir a los cabalgantes, reconocer el valor histórico del trayecto y reforzar los vínculos entre localidades que comparten una misma referencia regional. El recorrido funciona, en ese sentido, como una conexión temporal y geográfica entre municipios.
De una iniciativa de ocho sabinenses a una celebración estatal
La tradición comenzó en 1992, cuando un grupo de ocho habitantes de Sabinas decidió recrear el camino de los antiguos pobladores. La iniciativa original tenía una escala reducida, pero con el paso de los años se transformó en una de las celebraciones ecuestres más representativas de Coahuila y llegó a reunir a cientos de participantes.
Ese crecimiento modificó la dimensión del evento sin alterar su fundamento. La cabalgata conserva la referencia a los fundadores de Sabinas, pero ahora también articula convivencia, participación comunitaria y promoción de una historia local que podría perder presencia fuera de los lugares directamente relacionados con ella.
La edición de 2026 vuelve evidente esa doble función. Por una parte, mantiene una práctica ecuestre que convoca a familias y visitantes; por otra, recorre un territorio marcado por acontecimientos que ayudan a explicar el origen y la identidad de varias comunidades coahuilenses. La tradición no depende solamente de repetir una ruta, sino de conservar el significado que cada etapa aporta al conjunto.
Una vez que lleguen a Sabinas, los cabalgantes se incorporarán el 12 de septiembre a la Gran Cabalgata de Sabinas, dentro de las fiestas grandes del municipio. El arribo a Paredón constituye apenas el primer avance de ese proceso: el punto donde la ruta comienza a transformar una convivencia de apertura en una travesía regional que reúne historia, organización comunitaria y continuidad generacional.
