InicioDeportesFútbolLa cábala de los caramelos perdura en la Scaloneta

La cábala de los caramelos perdura en la Scaloneta

Fecha:

Artículos relacionados

El oro de 2006 dejó una herencia decisiva, pero también una exigencia nueva para el baloncesto español

Veinte años después, el Mundial conquistado por España en Saitama sigue siendo mucho más que el primer gran título de la selección abso

Ter Stegen convierte la ausencia de su padre en una lección sobre la familia

Marc-André ter Stegen ha explicado que su padre abandonó a la familia cuando él tenía diez años y que nunca volvió a verlo. E

El récord de Flick redefine el debate sobre el nuevo modelo competitivo del Barcelona

El Barcelona de Hansi Flick ha convertido las cuatro primeras jornadas de LaLiga en una declaración de intenciones. Cuatro victorias, 17

Leclerc queda pendiente de autorización médica tras su accidente en Monza antes del estreno del Madring

Ferrari mantiene todas sus previsiones abiertas sobre la participación de Charles Leclerc en el regreso de la Fórmula 1 a

Una pancarta sobre Ceuta y Melilla reabre el debate político en un estadio de Fez

Los aficionados del Magreb de Fez, conocido como MAS Fez, exhibieron este domingo una gran pancarta con el lema «Ceuta y Melilla,

El ritual de Rodrigo De Paul y Leandro Paredes al compartir caramelos minutos antes de la final del Mundial 2026 en el MetLife Stadium revela una capa más profunda de la identidad colectiva argentina en el fútbol. Esta costumbre, lejos de ser un gesto aislado, forma parte de un entramado de prácticas que se han consolidado a lo largo de más de cinco años y que ahora se proyectan hacia el futuro del deporte en el país.

Orígenes y consolidación del ritual

La tradición surgió durante la Copa América 2021 en Brasil, cuando Argentina rompió una sequía de títulos continentales que duraba casi tres décadas. En ese torneo, De Paul y Paredes comenzaron a ingerir caramelos como parte de su preparación previa al partido, un acto que inicialmente parecía casual pero que pronto adquirió carácter simbólico. La victoria ante Brasil en el Maracaná reforzó la percepción de que estos pequeños gestos contribuían al éxito colectivo. Dos años después, en Qatar 2022, el ritual se extendió con la incorporación de Alejandro Gómez y se mantuvo invariable durante todo el camino hacia el tercer título mundial. Cada partido previo a la final contra Francia incluyó el mismo momento compartido, lo que transformó una acción individual en un elemento estructural del grupo.

La repetición en 2026, pese a la presencia de un escenario montado por la FIFA en el centro del campo, demuestra que el hábito ha adquirido autonomía respecto al contexto externo. Los jugadores rodearon el dispositivo escénico para preservar la secuencia exacta que han seguido en competiciones anteriores. Esta continuidad sugiere que la cábala funciona como un ancla temporal que conecta generaciones de futbolistas dentro del mismo ciclo dirigido por Lionel Scaloni.

Repercusión en la dinámica interna del plantel

Las cábalas en el fútbol argentino han demostrado tener efectos medibles sobre la cohesión grupal. Estudios en psicología deportiva indican que rituales compartidos reducen la ansiedad precompetitiva al generar previsibilidad en momentos de alta incertidumbre. En el caso de la Scaloneta, el acto de comer caramelos permite que dos mediocampistas clave establezcan un vínculo no verbal antes de cada encuentro, reforzando roles de liderazgo informal dentro del vestuario. Esta dinámica se ha replicado en otros equipos sudamericanos que enfrentan presiones similares, aunque pocas selecciones han mantenido la misma constancia a lo largo de tres torneos consecutivos.

Además, la práctica influye en la gestión de la jerarquía interna. Jugadores más jóvenes observan cómo referentes como De Paul y Paredes priorizan el ritual por encima de protocolos oficiales, lo que transmite un mensaje claro sobre qué elementos del equipo se consideran intocables. Esta transmisión intergeneracional fortalece la continuidad del proyecto Scaloni incluso cuando cambian las convocatorias o las circunstancias externas.

Efectos en la relación con la afición y los medios

La viralización inmediata de la imagen en redes sociales muestra cómo las cábalas se han convertido en un puente entre el plantel y millones de seguidores. Cada repetición del ritual genera contenido compartido que mantiene viva la narrativa de la selección fuera de los estadios. Esta conexión emocional tiene consecuencias económicas: marcas asociadas al fútbol argentino han incorporado referencias a las tradiciones del equipo en campañas publicitarias, ampliando el alcance comercial del plantel más allá de los resultados deportivos.

En términos mediáticos, el gesto funciona como un ancla narrativa que los periodistas utilizan para humanizar a los jugadores. En lugar de centrarse exclusivamente en tácticas o estadísticas, las coberturas destacan la persistencia de costumbres que reflejan valores de perseverancia y lealtad. Este enfoque contribuye a construir una imagen de la selección como institución cultural más que como mero conjunto deportivo.

Perspectivas a largo plazo para el fútbol argentino

La consolidación de rituales como el de los caramelos plantea interrogantes sobre cómo evolucionará la preparación mental de futuras generaciones de futbolistas argentinos. Si el ciclo actual demuestra que estas prácticas acompañan títulos importantes, es probable que nuevos planteles adopten costumbres similares, adaptándolas a contextos diferentes. Sin embargo, existe el riesgo de que la excesiva fijación en rituales limite la flexibilidad táctica cuando las condiciones del juego exijan cambios abruptos.

Desde una perspectiva institucional, la Asociación del Fútbol Argentino podría considerar la documentación sistemática de estas tradiciones como parte del patrimonio intangible del deporte nacional. Países como Brasil ya han registrado costumbres similares de sus selecciones históricas, lo que facilita su estudio y preservación. Argentina cuenta con material suficiente para iniciar un proceso análogo que permita analizar el impacto real de las cábalas en el rendimiento colectivo a lo largo de décadas.

El mantenimiento del ritual en la final de 2026 indica que estas prácticas seguirán formando parte del paisaje futbolístico argentino mientras el grupo mantenga su estructura actual. La pregunta pendiente es si la tradición logrará trascender a los jugadores individuales y convertirse en un elemento permanente de la cultura de la selección, independientemente de los resultados inmediatos.

Últimas noticias