La convocatoria por la crisis de Ceuta reúne este miércoles a Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal en un mismo espacio político y simbólico. Para Manuel Jabois, esa coincidencia encierra una competencia que va mucho más allá del respaldo público a la ciudad autónoma: ambos dirigentes deberán compartir una movilización cuya representación, atención mediática y capital político preferirían concentrar en sus propias siglas.
Una multitud que nadie controla por completo
En su intervención en la sección Los cruasanes de Hoy por hoy, Jabois describió la concentración como el escenario de una “batalla invisible” por determinar quién logra patrimonializar el acto. El periodista planteó que Feijóo y Abascal intentarán proyectarse como los líderes más afectados por la situación y, a la vez, como las figuras más centrales ante las cámaras y los asistentes.

La observación parte de una característica habitual de las manifestaciones con fuerte carga institucional: la causa colectiva limita la confrontación explícita, pero no elimina la disputa por la interpretación del evento. En un acto de apoyo a Ceuta, cuestionar públicamente la presencia del otro tendría un coste reputacional; intentar ocupar el centro del relato, en cambio, puede ofrecer réditos sin romper la imagen de unidad.
Los gestos como jerarquía televisiva
Jabois puso el foco en detalles aparentemente menores, como el orden de llegada, la posición dentro de la marcha, los saludos o las imágenes de cercanía con familias y mayores. “Los centímetros pueden convertirse en una jerarquía televisiva”, señaló. La frase resume una lógica conocida de la política contemporánea: en convocatorias masivas, la ubicación física se traduce con facilidad en relevancia visual.
Una fotografía, un plano de televisión o una secuencia difundida en redes sociales seleccionan inevitablemente protagonistas. Quien aparece rodeado de simpatizantes, recibe más saludos o encabeza una imagen de apoyo puede ser percibido como referente natural de la protesta, aunque la asistencia no responda a una sola organización. Por eso, la batalla no se libra únicamente en los discursos, sino también en la coreografía del acto.
El saludo entre dos rivales del mismo espacio
El posible encuentro entre Feijóo y Abascal condensa esa tensión. Jabois anticipó un saludo “frío pero no cálido”, condicionado por una regla de equilibrio: mostrar educación institucional sin conceder al adversario una imagen de complicidad o subordinación. La escena puede resultar breve, pero contiene una carga política relevante porque PP y Vox compiten por electorados parcialmente coincidentes, especialmente cuando la agenda se desplaza hacia asuntos de identidad territorial, seguridad o fronteras.
Los dos líderes comparten interés en que la concentración tenga respaldo y visibilidad, ya que un acto multitudinario refuerza la gravedad pública de la crisis ceutí. Sin embargo, sus incentivos divergen en cuanto a la autoría política de esa movilización. El PP busca sostener una posición de partido de gobierno y principal alternativa nacional; Vox trata de consolidar una voz más directa y movilizadora en temas que considera centrales para su proyecto.
“Farmear aura” como diagnóstico político
Jabois resumió esa competencia con una expresión tomada del lenguaje digital: “una batalla de farmear aura”. El término alude a la acumulación de prestigio, presencia y autoridad mediante gestos que no siempre se traducen en decisiones concretas. Aplicado a la concentración, describe una pugna por proyectar liderazgo sin necesidad de formular un choque frontal ni de disputar abiertamente la legitimidad de la causa.
La fórmula también señala un cambio en la forma de medir la eficacia política. No basta con intervenir en el debate parlamentario o presentar propuestas: la percepción de cercanía, firmeza y centralidad se ha convertido en un activo que circula entre medios, vídeos breves y redes sociales. En ese entorno, el dirigente que parezca más reconocido por la multitud puede obtener una ventaja narrativa incluso si el contenido de los mensajes es similar.
Ayuso, la tercera figura en el encuadre
El análisis de Jabois introduce además a Isabel Díaz Ayuso como la figura capaz de atraer una parte decisiva de los focos. La presidenta madrileña posee una alta capacidad para concentrar atención pública dentro del PP y mantiene una relación especialmente intensa con los formatos de movilización y confrontación política. Su presencia puede alterar el reparto de protagonismo previsto entre Feijóo y Abascal.
La concentración por Ceuta mostrará así una paradoja: una cita convocada alrededor de una preocupación compartida puede convertirse también en un examen de liderazgo dentro de la derecha española. El resultado no dependerá solo del volumen de asistentes ni de las declaraciones posteriores, sino de quién consiga aparecer como la voz más vinculada a la defensa de Ceuta sin que esa ambición eclipse el sentido colectivo de la convocatoria.
