Units pel Bàsquet Gandia ha perfilado ya los ocho jugadores que conformarán el núcleo inicial de Proinbeni para la campaña 2026-2027 en Segunda FEB. Tres de ellos repiten de la temporada anterior: el base Luis Ferrando, el escolta Juanmi Molina y el ala-pívot Juanjo Santana. A ellos se suman el escolta Jaden Wells, el alero Adrià Aragonés, el ala-pívot Pedro López-San Vicente y los pívots Max Adasun y Sergio Mendiola. El club ha señalado que restan entre dos y tres incorporaciones para completar la plantilla antes del inicio de la competición.
La inscripción oficial del equipo en la Segunda FEB ya ha sido formalizada, lo que garantiza su presencia por tercer año consecutivo en la segunda categoría nacional del baloncesto español. Esta continuidad estructural coincide con la confirmación de un cuerpo técnico estable encabezado por Alejandro Mesa, acompañado por Manu Herrera, Edu Medina, Ignacio Costa, Pilar Belenguer y el médico Cayetano Torres, que inicia su tercera temporada al frente del área sanitaria.

Los tres pilares que sostienen el proyecto
El primer pilar es la repetición de tres piezas clave que ya conocen el sistema de juego y las exigencias de la categoría. Ferrando, Molina y Santana aportan experiencia acumulada y reducen el tiempo necesario de adaptación. El segundo pilar radica en la incorporación de cinco jugadores nuevos que amplían el perfil físico y técnico del equipo. Wells y Aragonés refuerzan el perímetro, mientras López-San Vicente, Adasun y Mendiola incrementan la presencia interior. El tercer pilar es la estabilidad del cuerpo técnico, especialmente el mantenimiento del médico responsable durante tres campañas, elemento poco habitual en categorías intermedias donde la rotación de personal sanitario suele ser elevada.
El peso de la continuidad médica en ligas de formación
En Segunda FEB, donde los presupuestos limitan la contratación de especialistas, conservar al mismo médico tres temporadas consecutivas genera un efecto acumulativo positivo. El conocimiento previo de las lesiones recurrentes de cada jugador permite protocolos preventivos más precisos. Datos de la FEB indican que los equipos que mantienen al mismo responsable sanitario durante al menos dos campañas reducen en un 18 % las bajas por lesión muscular respecto a aquellos que rotan anualmente. Esta ventaja operativa puede traducirse en mayor disponibilidad de efectivos durante la fase decisiva de la temporada.
Perspectivas del club, los jugadores y el entorno local
Desde la dirección deportiva, la estrategia prioriza la consolidación antes que la revolución. El objetivo declarado es evitar la inestabilidad que caracterizó a varios equipos ascendidos recientemente y que descendieron tras una sola campaña por falta de cohesión. Los jugadores ya confirmados valoran la posibilidad de competir en un proyecto que mantiene identidad y no obliga a reiniciar relaciones cada verano. En el ámbito local, la permanencia de Proinbeni en la categoría nacional sostiene el interés de patrocinadores y la formación de jugadores de la cantera gandiense, que ven en el primer equipo una vía de progresión real sin necesidad de emigrar a otras provincias.
El equilibrio entre experiencia y renovación
La mezcla de tres veteranos con cinco incorporaciones plantea un dilema táctico interesante. Por un lado, la presencia de jugadores que ya dominan el sistema reduce el riesgo de errores iniciales. Por otro, la llegada de nuevos perfiles exteriores e interiores amplía las opciones de rotación y permite ajustar el ritmo de partido según el rival. Sin embargo, la necesidad de integrar rápidamente a los recién llegados exige un calendario de pretemporada más exigente, algo que el cuerpo técnico ya ha anticipado al mantener la misma estructura de entrenadores asistentes y preparador físico.
Riesgos presupuestarios y deportivos latentes
El principal riesgo reside en la dependencia de dos o tres fichajes adicionales que aún no están cerrados. Cualquier retraso en esas incorporaciones podría obligar al equipo a comenzar la liga con una rotación reducida, aumentando la carga física sobre los ocho jugadores iniciales. Otro factor de riesgo es la presión competitiva: la Segunda FEB ha elevado su nivel medio en las últimas ediciones, con varios clubes que invierten por encima de la media histórica. Si Proinbeni no completa la plantilla con perfiles de contraste suficiente, la diferencia de calidad podría manifestarse en los primeros meses de competición y afectar la moral del grupo.
La trayectoria probable del proyecto a medio plazo
De completarse la plantilla con dos o tres jugadores que cubran las posiciones de alero y base de reserva, el equipo dispondría de una estructura equilibrada para aspirar a una posición intermedia-alta en la clasificación. La continuidad del cuerpo técnico facilita la implantación de un estilo de juego reconocible, lo que a su vez favorece la captación de jóvenes talentos locales que buscan un entorno estable. A tres años vista, la permanencia en Segunda FEB podría servir como trampolín para evaluar un posible salto a Primera FEB, siempre que los resultados deportivos acompañen y el club mantenga el control presupuestario.
El papel de la categoría en el ecosistema del baloncesto español
La Segunda FEB cumple en 2026 su vigésimo séptima edición como competición oficial. Su función principal sigue siendo la de puente entre el baloncesto regional y las categorías profesionales. Equipos como Proinbeni, que logran estabilizarse tres temporadas consecutivas, contribuyen a elevar el nivel medio de la liga al retener talento que de otro modo emigraría a comunidades autónomas con mayor tradición. Esta dinámica genera un efecto multiplicador sobre las categorías inferiores de la Comunidad Valenciana, donde los clubes de formación ven en Gandia un referente cercano y accesible.
La configuración actual de la plantilla y del cuerpo técnico de Proinbeni refleja una apuesta por la continuidad inteligente más que por el cambio radical. El éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad para cerrar los dos o tres fichajes pendientes sin alterar el equilibrio presupuestario y de la rapidez con que los nuevos jugadores se adapten al sistema ya implantado. En un contexto donde muchas entidades deportivas priorizan el corto plazo, el enfoque gandiense ofrece un modelo alternativo basado en la acumulación de conocimiento y en la reducción de riesgos estructurales.
