InicioDeportesFútbolLa defensa del Córdoba cambia de rumbo

La defensa del Córdoba cambia de rumbo

Fecha:

Artículos relacionados

El oro de 2006 dejó una herencia decisiva, pero también una exigencia nueva para el baloncesto español

Veinte años después, el Mundial conquistado por España en Saitama sigue siendo mucho más que el primer gran título de la selección abso

Ter Stegen convierte la ausencia de su padre en una lección sobre la familia

Marc-André ter Stegen ha explicado que su padre abandonó a la familia cuando él tenía diez años y que nunca volvió a verlo. E

El récord de Flick redefine el debate sobre el nuevo modelo competitivo del Barcelona

El Barcelona de Hansi Flick ha convertido las cuatro primeras jornadas de LaLiga en una declaración de intenciones. Cuatro victorias, 17

Leclerc queda pendiente de autorización médica tras su accidente en Monza antes del estreno del Madring

Ferrari mantiene todas sus previsiones abiertas sobre la participación de Charles Leclerc en el regreso de la Fórmula 1 a

Una pancarta sobre Ceuta y Melilla reabre el debate político en un estadio de Fez

Los aficionados del Magreb de Fez, conocido como MAS Fez, exhibieron este domingo una gran pancarta con el lema «Ceuta y Melilla,

El Córdoba ha pasado, en apenas unas horas, de vigilar el mercado defensivo con prudencia a tener que replantear varias decisiones estructurales de su plantilla. La lesión de Jacobo Martí y la posible salida de Vilarrasa no son hechos equivalentes, pero coinciden en el tiempo y afectan a una misma zona del equipo: la retaguardia. El resultado es una cadena de ajustes que puede modificar tanto la composición del vestuario como la distribución de minutos durante el inicio de la temporada.

La primera alteración procede del parte médico de Jacobo Martí. Las pruebas complementarias realizadas después del amistoso frente al Elche detectaron daños en el ligamento cruzado y el menisco, además del esguince de rodilla y la lesión del ligamento colateral interno que ya se habían señalado inicialmente. La suma de diagnósticos aleja al jugador de los terrenos de juego durante varios meses y, en términos prácticos, obliga al club a dejar de contar con él para buena parte de la campaña.

Una lesión que cambia una decisión deportiva

La importancia de la baja no se mide únicamente por la posición natural de Martí. Dentro de la planificación del Córdoba, el futbolista había ganado argumentos para permanecer en la plantilla sin necesidad de salir cedido. Su polivalencia ofrecía una solución para cubrir el lateral derecho y, en situaciones de emergencia, reforzar el centro de la defensa. Esa clase de perfil suele tener un valor especial en plantillas con recursos limitados, porque permite cubrir dos necesidades con una sola ficha.

La Comisión Deportiva parecía convencida de que Martí podía desempeñar ese papel. La presencia de Albarrán, capaz de asumir distintas funciones, reforzaba la idea de que el Córdoba podía iniciar el curso sin incorporar de inmediato otro especialista para cada puesto. El plan descansaba en una hipótesis razonable: disponer de jugadores versátiles para superar lesiones, sanciones o acumulación de partidos sin elevar demasiado el número de efectivos.

La lesión rompe esa lógica. Martí ya no puede ser considerado una alternativa inmediata para el lateral derecho ni una pieza de apoyo en el eje. Albarrán y Egoitz Muñoz quedan como principales opciones para repartirse los minutos en la banda derecha, pero esa solución reduce el margen de maniobra. Si uno de ellos sufre una lesión o debe desplazarse a otra posición, el equipo quedaría expuesto a una sucesión de ajustes que puede afectar a la estabilidad defensiva y al rendimiento colectivo.

El problema se hace más visible al considerar la situación de Fomeyem. El defensa camerunés continúa en el proceso de recuperación tras una tercera operación de tobillo realizada en junio. En el Córdoba se mantiene la confianza en que pueda regresar en algún momento, pero confiar en una fecha concreta sería arriesgado. Una recuperación quirúrgica compleja exige plazos médicos que no siempre coinciden con las necesidades competitivas de un equipo que debe comenzar la Liga con una estructura fiable.

Del seguimiento del mercado a la necesidad urgente

Hasta ahora, la incorporación de un central zurdo parecía una posibilidad condicionada a encontrar un jugador que convenciera plenamente. No se trataba de una prioridad absoluta, sino de una oportunidad de mercado: si aparecía un perfil adecuado, el club podía actuar; si no, la plantilla podía iniciar la competición con los recursos disponibles. La ausencia prolongada de Martí modifica esa valoración porque reduce el número de combinaciones posibles en defensa.

El Córdoba podría comenzar la Liga con solo tres centrales disponibles si Fomeyem no está en condiciones de competir. En una temporada larga, esa cifra resulta especialmente vulnerable. No basta con calcular el número de titulares: hay que prever lesiones musculares, sanciones, rotaciones, cambios de sistema y periodos de congestión. Un equipo que disputa varias jornadas en pocos días necesita que sus suplentes no sean únicamente soluciones de emergencia, sino alternativas capaces de sostener el nivel del bloque.

La experiencia reciente de Rubén Alves añade otro elemento de cautela. El central, llamado a ser titular junto a Juan Gutiérrez, sufrió varios problemas musculares durante el curso pasado y presenta cierta tendencia a este tipo de percances. Eso no permite anticipar una nueva lesión, pero sí obliga a incorporar el antecedente a cualquier planificación responsable. Si Alves debe ausentarse y Fomeyem todavía no ha regresado, el Córdoba podría verse obligado a improvisar con jugadores fuera de su posición natural o a recurrir a futbolistas con poca experiencia en la categoría.

La cuestión, por tanto, no es solo numérica. El perfil zurdo en el centro de la defensa facilita la salida de balón, mejora los ángulos de pase y permite mantener una distribución más equilibrada cuando el equipo inicia la jugada desde atrás. Perder esa especialización puede obligar a modificar la primera línea de construcción, especialmente contra rivales que presionen alto. Un fichaje adecuado no solo añadiría un cuerpo más: protegería una forma de jugar y reduciría la necesidad de cambiar el sistema cada vez que aparezca una baja.

Vilarrasa y el coste de corregir la plantilla

En paralelo, la posible salida de Vilarrasa abre otro frente. El Burgos aparece como candidato a acoger al jugador, que tiene un año de contrato pendiente después de haber firmado por dos temporadas. La operación podría resolverse mediante una rescisión, una fórmula que permitiría liberar una ficha y reordenar la masa salarial, aunque también implicaría renunciar a la continuidad de un futbolista por el que el club había apostado.

El pasado curso, Vilarrasa no pudo ofrecer su mejor rendimiento debido a problemas de pubis. Esa circunstancia explica que la dirección deportiva contemple una modificación en el lateral izquierdo, pero no elimina los riesgos de la maniobra. La salida de un jugador con salario importante puede generar espacio financiero para una incorporación, aunque el ahorro real dependerá de las condiciones de la rescisión y del coste del sustituto. En el mercado, liberar una ficha no equivale automáticamente a disponer de la misma cantidad para contratar.

La opción de Cristian Gutiérrez, lateral de Las Palmas y antiguo jugador de Málaga y Eibar, aparece en ese contexto. Según desveló el periodista Ángel García, existe una oferta cercana al acuerdo. Su llegada podría situarle como pareja de Tasende en la lucha por el lateral izquierdo. Más que un simple relevo, sería un cambio de modelo: el Córdoba pasaría de sostener una parte de la planificación en la recuperación de Vilarrasa a apostar por una competencia nueva en una posición que necesita continuidad y rendimiento.

La plantilla ante el efecto dominó

La simultaneidad de ambos asuntos puede producir un efecto dominó. Una baja de larga duración exige cubrir un puesto, pero también altera la utilización de otros futbolistas. Si Albarrán debe concentrarse en el lateral derecho, disminuyen sus posibilidades de actuar como recurso interior. Si Egoitz Muñoz acumula minutos por necesidad, el cuerpo técnico tendrá menos margen para dosificarlo. Y si el nuevo central zurdo llega sin una pretemporada completa con sus compañeros, su adaptación deberá acelerarse en una zona donde los automatismos son determinantes.

El desafío alcanza también al cuerpo técnico. La defensa no se consolida únicamente mediante nombres, sino a través de asociaciones: la distancia entre centrales, la coordinación con los laterales, la protección del mediocentro y la respuesta ante pérdidas. Cada cambio obliga a repetir mecanismos que requieren tiempo. Por eso, una incorporación tardía puede ser necesaria desde el punto de vista de la profundidad, pero no garantiza de inmediato el rendimiento esperado. El club tendrá que equilibrar la urgencia competitiva con la exigencia de no fichar de manera impulsiva.

La gestión médica será igualmente decisiva. La lesión de Martí muestra la diferencia entre una primera valoración y el diagnóstico obtenido después de nuevas pruebas. En el fútbol profesional, esa diferencia puede transformar una planificación basada en semanas de ausencia en otra que contempla meses de recuperación. El Córdoba deberá proteger al jugador, respetar sus plazos y evitar que la presión por recuperar efectivos termine generando recaídas. La evolución de Fomeyem y el historial muscular de Alves harán especialmente importante la coordinación entre servicios médicos, preparación física y área deportiva.

Más que un mercado de nombres

La situación ofrece una lectura más amplia sobre la gestión de plantillas en clubes que deben optimizar cada recurso. La versatilidad es valiosa, pero no puede sustituir indefinidamente a la profundidad. Un futbolista capaz de actuar en dos posiciones ayuda a resolver una emergencia; cuando coinciden varias ausencias, esa misma flexibilidad puede convertirse en una cadena de desplazamientos que debilita el rendimiento general.

El caso del Córdoba también evidencia la dificultad de planificar con certezas en un mercado cambiante. La posible salida de Vilarrasa parecía una operación independiente, pero adquiere otra dimensión cuando la lesión de Martí obliga a rediseñar el reparto de efectivos. Las decisiones ya no se toman de manera aislada: la llegada de un lateral, la búsqueda de un central, la recuperación de un lesionado y la distribución salarial forman parte de una misma ecuación.

En el corto plazo, la prioridad será evitar que el equipo llegue al inicio de la competición con una defensa dependiente de escenarios ideales. La dirección deportiva deberá valorar no solo la calidad de los posibles refuerzos, sino su disponibilidad, adaptación y capacidad para soportar una temporada extensa. La baja de Martí ha convertido una vigilancia preventiva del mercado en una necesidad concreta; la evolución de Fomeyem y la situación de Vilarrasa determinarán hasta dónde debe llegar esa reconstrucción.

Últimas noticias