La final del Mundial entre Argentina y España colocó a Elisa Montero en una situación emocional compleja. Nacida en Mallorca, la esposa del entrenador Lionel Scaloni enfrentó lealtades divididas entre su país de origen y la selección dirigida por su marido. Aunque el encuentro representó un hecho histórico en el terreno de juego, para la familia Scaloni adquirió un significado personal adicional.
El escenario de una final inédita
El partido entre las dos selecciones generó un contexto sin precedentes para la pareja. Argentina llegaba como bicampeona del mundo tras el título de Qatar 2022, mientras España disputaba su primera final desde 2010. La presencia de Scaloni en el banco argentino convirtió el duelo en un asunto familiar. Montero, que mantiene un perfil reservado desde hace años, volvió a ser mencionada en los días previos al encuentro.
Scaloni confirmó que su esposa e hijos apoyarían a Argentina. Parte de la familia de Elisa, en cambio, respaldaría a España. Esta división reflejó el choque inevitable de identidades que una final entre ambos países provocó en el entorno cercano del entrenador.

Una relación construida lejos de los focos
La historia entre Montero y Scaloni comenzó en 2008 en Mallorca. El futbolista argentino llegaba procedente de Lazio y fichó por el club local. Fue allí donde conoció a Elisa, quien entonces practicaba voleibol de forma habitual. Cuatro años después nació Ian, el primer hijo de la pareja. En 2016 llegó Noah, ya con Scaloni retirado del fútbol profesional.
Montero sugirió a su marido que cursara los estudios necesarios para convertirse en director técnico. Esa recomendación marcó el inicio de una nueva etapa profesional que Scaloni recorrió junto a ella. Tras formarse en Son Caliu, inició su camino como entrenador de cadetes y, posteriormente, asumió la selección argentina.
Privacidad como prioridad familiar
Desde el principio, la pareja optó por una vida alejada de la exposición mediática. Montero nunca abrió cuentas en redes sociales ni concedió entrevistas. La familia se estableció en Mallorca, donde ambos priorizaron la crianza de los hijos y el resguardo de su intimidad. Este enfoque la convirtió durante años en una de las parejas más discretas del fútbol argentino.
El propio Scaloni ha mantenido una postura coherente con esa elección. Tras las victorias más importantes, las imágenes que compartió públicamente se limitaron a momentos familiares y de agradecimiento, evitando cualquier exhibición excesiva.
El impacto en la trayectoria del seleccionador
El apoyo de Montero acompañó cada etapa del proceso que llevó a Scaloni a ganar dos Copas América, la Finalissima y el Mundial de Qatar 2022. La final contra España añadió un componente simbólico a esa trayectoria compartida. Más allá del resultado deportivo, la presencia de Elisa representó un pilar constante en la vida personal del entrenador.
El caso ilustra cómo las competiciones internacionales pueden generar tensiones emocionales incluso en entornos familiares estables. La decisión de Scaloni de revelar públicamente los colores que apoyarían su esposa e hijos contribuyó a humanizar la figura del seleccionador y a mostrar las complejidades que enfrentan quienes rodean a los protagonistas del deporte de élite.
