La preparación nutricional de la selección española comenzó cuatro meses antes del Mundial y estuvo coordinada por Toscana Viar, farmacéutica y especialista en nutrición deportiva del Comité Olímpico Internacional. Su trabajo, alejado de los focos, consistió en adaptar la alimentación, la hidratación y la recuperación a las necesidades individuales de cada futbolista, al calor, la humedad y los horarios atípicos de la competición.
Planificación antes que recetas milagrosas
Viar descarta la existencia de un menú único de campeón. Cada jugador tiene distintas preferencias, tolerancias y requerimientos, por lo que la clave fue aplicar una estrategia común con opciones flexibles. Para los partidos matinales, el equipo diseñó un brunch que combinaba pasta, arroz y pollo con tostadas, huevos, fruta y zumos. Así, los futbolistas podían elegir sin llegar al encuentro con reservas insuficientes de energía.

La nutricionista subraya que la preparación empezaba el día anterior: los hidratos aportaban combustible, la proteína contribuía a proteger y reparar el músculo, y la hidratación incluía electrolitos para compensar las pérdidas de sudor. Tras una final de 120 minutos, la recuperación comenzaba en el vestuario con líquidos, sales, energía y proteína. El equipo también mantuvo una cocina de inspiración mediterránea y una suplementación controlada para evitar cambios innecesarios durante el torneo.
El método no excluyó los alimentos asociados al disfrute. La pasta carbonara, el arroz con leche y el pollo con salsa de soja estuvieron entre los platos preferidos. Según Viar, una alimentación sólida durante semanas permite integrar dulces o celebraciones puntuales sin perjudicar el rendimiento, porque también cumplen una función social y emocional dentro del grupo.
La lección para cualquier deportista
Los suplementos, explica, son solo “la guinda del pastel”: la cafeína, los geles o la creatina pueden ayudar cuando están bien indicados, pero no sustituyen el sueño, el movimiento diario, una ingesta suficiente de proteína, frutas y verduras, ni una buena organización. Para la mayoría de las personas, planificar la semana y abandonar la búsqueda de atajos tendrá más impacto que seguir una dieta de moda. La idea central de Viar es sencilla: no hace falta comer perfecto, sino construir hábitos sostenibles que permitan rendir mejor.
