La Fórmula 1 ha reubicado el Gran Premio de Bahréin en el circuito de Sepang, Malasia, para eludir el conflicto en Irán. El anuncio oficial del domingo confirma que la prueba, cancelada en abril por el estallido de hostilidades en Oriente Medio, se disputará ahora entre el 2 y el 4 de octubre, intercalada entre los grandes premios de Azerbaiyán y Singapur.

El acuerdo alcanzado por la F1, la FIA, el Gobierno de Bahréin y el de Malasia garantiza que la temporada mantenga sus 23 carreras sin modificar el resto del calendario, que concluirá en Abu Dabi a principios de diciembre. Esta solución preserva un evento que, de otro modo, habría desaparecido y demuestra la capacidad del campeonato para responder con rapidez a crisis geopolíticas sin sacrificar su integridad competitiva.
Revitalización de un circuito histórico
El retorno a Sepang, ausente desde 2017 cuando Max Verstappen se impuso a Hamilton y Ricciardo, añade un componente simbólico: el regreso a un trazado emblemático que ha marcado etapas clave de la categoría. Stefano Domenicali ha destacado que la medida responde tanto a las expectativas de los aficionados como a la necesidad de mantener un calendario completo y atractivo, reforzando la resiliencia estructural de la Fórmula 1 ante imprevistos externos.
