La Real Federación Belga de Fútbol (URBSFA) anunció este lunes que no respaldará la candidatura de Gianni Infantino para renovar su mandato como presidente de la FIFA. La decisión responde, según explicó el organismo, a la falta de respuestas que considera satisfactorias sobre dos asuntos: el proyecto FIFA Forward Enterprise y la anulación de la suspensión del estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial disputado este verano.
La federación belga no presentó su postura como una ruptura con la FIFA ni como un rechazo general a la continuidad de Infantino, sino como una consecuencia directa de sus exigencias en materia de transparencia, gobernanza y coherencia procedimental. La URBSFA subrayó que mantiene abierta la posibilidad de una colaboración constructiva con el organismo internacional, aunque reclamó que las decisiones que afectan a las federaciones nacionales puedan ser comprendidas, justificadas y revisadas con criterios claros.
Dos expedientes en el centro del desacuerdo
El primer motivo de preocupación está relacionado con FIFA Forward Enterprise. La federación belga sostiene que varias decisiones y estimaciones relevantes vinculadas con ese proyecto no han sido explicadas de manera suficiente. A su juicio, la ausencia de información detallada dificulta evaluar cómo se adoptaron las decisiones, qué objetivos persiguen y cuáles serán los siguientes pasos.
La cuestión no se limita, por tanto, al contenido concreto del proyecto. Para la URBSFA, el problema afecta al método de gobernanza de la FIFA: quién participa en la toma de decisiones, qué criterios se aplican y cómo se comunican posteriormente las resoluciones. La federación aseguró que coincide con la UEFA en la necesidad de recibir explicaciones claras y que, junto a la confederación europea, ha reclamado más información sobre el procedimiento seguido y la hoja de ruta prevista.
El segundo expediente se refiere a Balogun y a una decisión adoptada durante el Mundial. El delantero estadounidense había sido expulsado en el partido anterior y, en consecuencia, estaba suspendido antes de los octavos de final contra Bélgica. Sin embargo, su sanción fue anulada antes de ese encuentro, una medida que la federación belga considera insuficientemente explicada.

La URBSFA afirma que solicitó a la FIFA una justificación clara de la decisión y que preguntó cómo se tratarían casos similares en el futuro. Dos meses después de los hechos, según la federación, no ha recibido ninguna respuesta satisfactoria. El punto central de su reclamación no es únicamente el resultado favorable al jugador, sino la necesidad de que las reglas disciplinarias se apliquen de forma previsible y que cualquier excepción o revisión quede respaldada por una explicación accesible.
La petición de Bélgica llegará al Consejo de la FIFA
La presidenta de la Federación Belga, Pascale Van Damme, afirmó que las preguntas planteadas por su organización continúan sin respuesta. Van Damme reclamó las explicaciones necesarias y posibles mejoras en los procedimientos para que situaciones semejantes puedan resolverse en el futuro “de manera clara, coherente y eficaz”. Sus declaraciones sitúan el caso Balogun dentro de un debate más amplio sobre la seguridad jurídica de las decisiones deportivas y sobre la confianza que las federaciones nacionales depositan en las instancias internacionales.
La URBSFA ha pedido además que el caso sea incluido en el orden del día de la próxima reunión del Consejo de la FIFA, prevista para el 15 de octubre. Van Damme forma parte de ese órgano, circunstancia que permitiría a la federación belga plantear formalmente el asunto en el principal espacio de decisión de la organización entre sus congresos. La inclusión en la agenda no garantiza una resolución inmediata, pero abriría la posibilidad de que la FIFA ofrezca una explicación institucional y establezca criterios para futuros casos disciplinarios.
La posición belga adquiere una dimensión adicional porque se presenta coordinada con la UEFA y abierta a la participación de otras confederaciones y federaciones nacionales. La URBSFA señaló que continuará trabajando con ellas para promover una toma de decisiones transparente, una gobernanza sólida y procesos definidos. No obstante, el comunicado no precisó qué otras asociaciones comparten ya la decisión de no apoyar a Infantino ni anticipó el sentido del voto de los distintos miembros.
Una señal política sin ruptura institucional
La retirada del respaldo belga constituye una señal política relevante en el contexto de la renovación de la presidencia de la FIFA, aunque por sí sola no determina el resultado de la candidatura de Infantino. La importancia del anuncio reside en que vincula explícitamente el apoyo electoral con el funcionamiento interno de la organización y con la calidad de las explicaciones ofrecidas a sus miembros.
En las instituciones deportivas internacionales, la transparencia no se limita a publicar decisiones finales. También implica explicar los fundamentos, identificar las responsabilidades, comunicar los plazos y ofrecer vías de revisión cuando una medida afecta a una federación o altera las condiciones de una competición. Desde esa perspectiva, los dos asuntos señalados por Bélgica —uno relacionado con la gestión y otro con la disciplina deportiva— comparten una misma preocupación: la falta de información suficiente para comprobar que las decisiones se adoptaron con criterios uniformes.
La FIFA no ha sido citada en el comunicado belga con una respuesta específica a estas acusaciones. Hasta que el organismo se pronuncie sobre FIFA Forward Enterprise y sobre el expediente de Balogun, la controversia seguirá centrada en la ausencia de explicaciones que denuncia la URBSFA. La federación belga, por su parte, mantiene un tono institucional y no descarta la cooperación, pero advierte de que una gestión transparente y rigurosa resulta esencial para preservar la credibilidad y la buena gobernanza del fútbol internacional.
