El Barcelona salió de Mestalla con una victoria de enorme impacto, un 0-5 ante el Valencia que le permite liderar LaLiga en solitario con doce puntos de doce posibles. Sin embargo, el resultado y la distancia inicial respecto al Real Madrid no han alterado la prudencia de Manolo Lama. El narrador frenó en El Tertulión de los domingos, de Tiempo de Juego, la corriente que ya presenta al conjunto azulgrana como campeón anticipado.
“Es muy temprano todavía”, insistió Lama durante la tertulia. Su advertencia no pretendía restar valor al rendimiento del equipo dirigido por Hansi Flick, sino situarlo en el contexto adecuado: apenas se han disputado cuatro jornadas y todavía no ha comenzado la fase de máxima exigencia del calendario. Para el comentarista, convertir un buen arranque en una sentencia definitiva implica confundir una tendencia favorable con una conclusión deportiva.
Un liderato construido con autoridad, pero todavía provisional
El Barcelona ha ofrecido argumentos sólidos para ocupar la primera posición. En Valencia dominó desde los primeros minutos, castigó los espacios con precisión y mantuvo una intensidad que el conjunto local no pudo igualar. Lamine Yamal abrió el marcador en el minuto 6 con una vaselina tras recibir de Fermín López, y el propio centrocampista amplió la ventaja en el 22 con un zurdazo imposible para Dimitrievski.
La superioridad azulgrana no se limitó al marcador. El Valencia apenas logró inquietar mediante algunas acciones de Arnaut Danjuma, bien resueltas por Joan García, mientras el Barcelona administró la posesión y encontró soluciones en distintas zonas del campo. Tras el descanso, Raphinha marcó el tercero en el minuto 50, Pedri hizo el cuarto en el 78 y Lamine completó su doblete en el 87. La goleada reflejó tanto la eficacia visitante como las dificultades de un Valencia que permanece como colista.

El resultado, además, adquirió mayor relevancia por el tropiezo del Real Madrid en su visita al Real Betis. La combinación de ambos marcadores ha ampliado las buenas sensaciones del Barcelona y ha alimentado la idea de que el equipo de Flick parte con una ventaja competitiva clara. Aun así, la clasificación actual refleja una fotografía inicial, no el desenlace de una temporada que todavía debe atravesar numerosos escenarios.
El calendario amable pronto dejará de serlo
La principal razón de la cautela de Lama se encuentra en el calendario. Hasta ahora, tanto Barcelona como Real Madrid han afrontado, en términos generales, un comienzo relativamente favorable. Los azulgranas han respondido con pleno de victorias; los blancos, en cambio, ya han cedido puntos ante el Betis. Esa diferencia explica la ventaja actual, pero no permite medir todavía cómo reaccionarán ambos equipos cuando se acumulen los desplazamientos exigentes, las lesiones y la presión de los partidos decisivos.
“Llegará la Champions, llegarán los miércoles, llegarán los domingos”, recordó el comentarista. La frase resume el cambio de escenario que se aproxima. La competición europea obliga a competir cada pocos días y reduce el margen de recuperación, especialmente para las plantillas que dependen de futbolistas jóvenes o de determinados titulares. El rendimiento observado en septiembre puede perder valor si no se sostiene cuando aumentan la carga física y la exigencia táctica.
En ese punto, la profundidad de las plantillas será tan importante como el talento de los onces iniciales. El Barcelona ha mostrado recursos ofensivos y una notable capacidad para resolver partidos, pero aún deberá demostrar que puede conservar esa fluidez cuando Flick tenga que rotar, cuando los rivales cierren espacios y cuando el equipo no consiga marcar pronto. La regularidad, más que la brillantez ocasional, será el factor que determine su candidatura.
La advertencia también apunta al exceso de elogios
Lama cuestionó especialmente el entusiasmo que acompaña a las primeras victorias. “Esto de que es la mejor plantilla, el mejor equipo… esto lo he oído yo muchas veces en muchos equipos”, señaló. Su observación apunta a un mecanismo habitual del fútbol: una racha positiva eleva las expectativas con rapidez, pero también puede generar una presión innecesaria cuando llega el primer revés.
El Barcelona está mostrando señales convincentes: marca con facilidad, encuentra protagonismo en jugadores jóvenes y ha respondido con contundencia en un estadio complicado. No obstante, esos méritos deben evaluarse junto a las preguntas que todavía permanecen abiertas. Falta comprobar su reacción ante una derrota, su capacidad para remontar un partido cerrado y su comportamiento en semanas con tres encuentros de máxima intensidad.
Por eso, la distancia actual sobre el Real Madrid debe interpretarse como una ventaja relevante, pero no definitiva. El equipo azulgrana ha hecho todo lo que se le podía exigir en este inicio y ha aprovechado el primer tropiezo de su principal rival. Lo que aún no ha hecho es demostrar que puede mantener ese ritmo durante todo el curso, que es precisamente la condición necesaria para ganar LaLiga.
La goleada de Mestalla coloca al Barcelona en una posición privilegiada y confirma el excelente momento de sus principales piezas, pero la competición todavía no permite proclamar favoritos absolutos. La lectura más razonable combina ambas realidades: el conjunto de Flick ha empezado mejor que nadie, mientras que la carrera por el título apenas ha iniciado su tramo más exigente.
