Yannick Nzosa ya ha iniciado su recuperación tras ser operado con éxito este viernes en Quirónsalud Málaga de una fractura en el quinto metatarsiano del pie izquierdo. El pívot del Unicaja sufrió la lesión el pasado sábado, durante el amistoso de pretemporada en Melilla, y permanece ya en su domicilio. La previsión inicial fija su baja en alrededor de tres meses, aunque su regreso competitivo dependerá también del tiempo necesario para recuperar ritmo, velocidad y confianza física.

Un contratiempo deportivo y de plantilla
Nzosa apenas estuvo 3:21 minutos sobre la pista antes de abandonar el encuentro tras recibir un traumatismo en el pie izquierdo. Las pruebas posteriores confirmaron una lesión que corta de raíz una pretemporada en la que el congoleño había dejado buenas sensaciones al cuerpo técnico. Después de cuatro cesiones consecutivas en Betis, Estudiantes, Fuenlabrada y Burgos, su regreso a Málaga abría una oportunidad relevante para consolidar su papel dentro de la rotación.
El calendario ofrecía, además, un escenario favorable para esa progresión. La primera fase de la Basketball Champions League podía conceder al Unicaja partidos y minutos para integrar al pívot sin una presión competitiva extrema. La lesión elimina esa ventana y retrasa una evaluación que el club necesitaba realizar sobre un jugador todavía en fase de definición dentro de su proyecto.
El impacto alcanza también a la planificación. Juanma Rodríguez ya trabajaba en la llegada de un último interior antes del percance, pero la baja de Nzosa permite ahora contemplar un fichaje temporal. La fórmula daría margen al Unicaja: incorporar una pieza para cubrir los próximos meses y decidir después si su rendimiento justifica que ocupe la plaza definitiva. Así, una lesión que afecta a la rotación inmediata puede terminar condicionando una decisión estructural de plantilla.
