La Liga 1 comenzó a aplicar desde el inicio del Torneo Clausura 2026 las actualizaciones de las Reglas de Juego aprobadas por la International Football Association Board (IFAB). Los cambios buscan reducir las pérdidas deliberadas de tiempo, delimitar mejor la intervención del VAR y ampliar las herramientas de los árbitros frente a determinadas infracciones. Juan Sulca, presidente de la Comisión Nacional de Árbitros (CONAR), explicó que el campeonato peruano incorporará únicamente las modificaciones reconocidas formalmente por la IFAB, aunque algunas medidas observadas durante el Mundial 2026 todavía no forman parte del reglamento internacional.
La aclaración resulta relevante porque la competencia mundialista mostró procedimientos que generaron expectativa entre aficionados y clubes, pero que no necesariamente se trasladan de manera automática a los torneos nacionales. Sulca precisó que cubrirse la boca durante determinadas conversaciones o indicaciones no ha sido incluido como una modificación oficial. Del mismo modo, la pausa de rehidratación no se aplicará en todos los encuentros de la Liga 1: se mantendrá solo en las ciudades consideradas de alta temperatura.
El VAR podrá corregir un córner mal concedido
Una de las novedades de mayor impacto está vinculada con el videoarbitraje. El VAR podrá asistir al árbitro cuando se haya señalado un tiro de esquina y las imágenes demuestren de manera clara que correspondía un saque de meta. La intervención, sin embargo, no habilita una revisión general de la jugada ni una interrupción prolongada del partido. Debe producirse de inmediato y antes de que se reanude el juego.
La modificación opera en un solo sentido: el VAR puede ayudar a transformar un córner en saque de meta, pero no puede convertir un saque de meta en tiro de esquina. La diferencia responde al carácter restrictivo de la norma, que pretende corregir errores evidentes sin convertir cada decisión sobre la salida del balón en una revisión tecnológica. Una vez que el juego continúa, la posibilidad de intervención desaparece.

En la práctica, el alcance de esta herramienta también estará condicionado por la producción televisiva. Mientras un Mundial dispone de un despliegue amplio de cámaras y repeticiones, numerosos partidos de la Liga 1 se transmiten con cuatro o cinco cámaras. Esa diferencia puede limitar la certeza de las imágenes disponibles, aunque la CONAR sostiene que la menor cobertura no modifica el criterio: solo deberán corregirse acciones manifiestas que el árbitro no pudo apreciar, mientras que las situaciones interpretables conservarán la decisión de campo como definitiva.
Revisión excepcional para una segunda amarilla
Las nuevas disposiciones también contemplan que el VAR recomiende una revisión cuando el árbitro haya omitido claramente una infracción que debía significar una segunda tarjeta amarilla. Sulca remarcó que no se trata de abrir la puerta a reclamos por cualquier falta discutible. La intervención está reservada para casos en los que la infracción sea evidente y el árbitro no la haya observado, una exigencia destinada a evitar que la tecnología se convierta en un mecanismo para revisar decisiones subjetivas o polémicas ordinarias.
El criterio exige, por tanto, distinguir entre un error claro y una interpretación debatible. Esa frontera será especialmente importante en un torneo donde las decisiones disciplinarias suelen tener consecuencias directas en la lucha por el título, la clasificación internacional o la permanencia. La aplicación uniforme dependerá tanto de la calidad de las imágenes como de la coordinación entre el árbitro principal, el equipo VAR y los protocolos de comunicación.
La lucha contra las demoras cambia de enfoque
Otro eje de la actualización es la pérdida deliberada de tiempo durante los saques de meta, los laterales y otras reanudaciones. La instrucción no consiste únicamente en contar segundos desde el momento en que un jugador toma el balón. Los árbitros deberán valorar si existe una intención de retrasar la ejecución. Por ejemplo, si un futbolista se acerca como si fuera a realizar el saque, deja la pelota y permite que otro compañero asuma la acción, el comportamiento podrá interpretarse como una maniobra dilatoria.
El mismo principio se aplicará a los porteros que muevan el balón dentro del área sin una intención real de ponerlo en juego. La regla busca atender el propósito de la conducta y no solo su duración formal. Con ello, la IFAB pretende aumentar el tiempo efectivo de juego sin convertir cada reanudación en una disputa basada exclusivamente en el cronómetro. La labor arbitral tendrá que combinar una aplicación firme con una lectura coherente de las circunstancias del partido.
Solo tres clubes pidieron capacitación
La CONAR considera que el conocimiento de las modificaciones será determinante para evitar conflictos durante las primeras jornadas. Por esa razón, mantiene disponible un programa de actualización para los clubes que soliciten una charla. El organismo designa un instructor que puede acudir al lugar de entrenamiento o a la concentración del equipo para explicar los cambios y resolver dudas de jugadores, entrenadores y demás integrantes del plantel.
Hasta el momento, únicamente Sport Boys, Alianza Lima y FC Cajamarca, de los 18 clubes participantes, han solicitado estas sesiones. La cifra revela que la mayoría de las instituciones aún no ha requerido una asesoría formal, aunque no permite concluir por sí sola que desconozcan las reglas. Los clubes pueden recibir información por otras vías o considerar suficientes las comunicaciones generales de la organización. Aun así, la baja demanda deja en manos de cada equipo la responsabilidad de preparar a sus planteles para criterios que pueden influir en la gestión del tiempo, las reanudaciones y las protestas durante un encuentro.
La entrada en vigor de estas normas no elimina por completo la controversia, pero sí establece límites más definidos para la actuación arbitral y el uso del VAR. En la Liga 1, su eficacia dependerá de tres factores: que los árbitros apliquen el mismo estándar, que los equipos conozcan el alcance real de las modificaciones y que la infraestructura audiovisual permita confirmar los errores evidentes. El objetivo oficial es acelerar los partidos y reducir polémicas evitables, sin trasladar al videoarbitraje decisiones que siguen perteneciendo al criterio del juez de campo.
