El empate 1-1 entre Platense y Boca dejó como principal foco el gol anulado al equipo local, una decisión que el árbitro Jorge Baliño calificó como “discutible”. Sin embargo, en los minutos finales hubo otra acción que pudo haber modificado el desarrollo del partido y que pasó inadvertida tanto para el juez como para el VAR.
Un empujón sin revisión
Mateo Mendia empujó por la espalda a Miguel Merentiel con la fuerza suficiente para desplazarlo varios metros y provocar su choque con un rival que estaba delante. La jugada ocurrió en un contexto sin relación directa con la disputa del balón, un elemento que vuelve relevante la posibilidad de una infracción sancionable dentro del área.

La escena fue comparada de inmediato con el empujón de Lautaro Blanco a Lucas Martínez Quarta en el superclásico de abril, disputado en la Bombonera. En aquella ocasión, Boca ganó 1-0 y la acción generó debate durante semanas. Días atrás, Claudio Ubeda, exentrenador de Boca, reconoció que esa jugada “fue penal”, reabriendo una discusión que parecía cerrada.
La diferencia entre ambos episodios fue su impacto público: mientras la acción de Blanco quedó instalada en el análisis del clásico, el empujón a Merentiel ni siquiera fue mencionado durante la transmisión televisiva y se difundió posteriormente en redes sociales.
El protocolo del VAR establece que debe intervenir cuando dispone de imágenes que evidencian un error claro y manifiesto del árbitro. La ausencia de revisión en esta jugada, al igual que en la anulación del gol de Platense, vuelve a poner bajo la lupa el criterio aplicado en acciones interpretables y la disparidad entre las decisiones que se sancionan y las que se dejan continuar.
