En el Mundial 2026, varios jugadores de Argentina lucen en la muñeca izquierda una pulsera roja de siete nudos. El accesorio, visible en Lisandro Martínez, Nahuel Molina y Giovani Lo Celso, forma parte de la indumentaria habitual de Lionel Messi desde Rusia 2018.
La cinta procede de la tradición cabalística y simboliza protección frente al mal de ojo. Aunque carece de respaldo científico, su uso se ha extendido como señal de intención positiva y concentración mental antes de cada partido.

El propio Messi recibió el primer hilo en 2018 de un periodista argentino por encargo de su madre. Desde entonces lo ha conservado en la selección y en sus clubes, adaptándolo al tobillo o a la muñeca según convenga. La FIFA permite su uso porque se trata de un elemento textil sin riesgo físico, a diferencia de joyas metálicas.
El detalle revela cómo un gesto personal se convierte en seña colectiva: la pulsera une a un grupo que busca mantener la misma disciplina mental que lo llevó al título de Qatar 2022 y que ahora persigue repetir en 2026.
