La Real Sociedad encara el nuevo curso con una hoja de ruta definida, aunque todavía sin incorporaciones confirmadas. El calendario exigente, con competición europea además de los torneos nacionales, obliga a reforzar una plantilla que necesita mayor profundidad y fiabilidad en posiciones concretas.

Dos posiciones prioritarias
La dirección deportiva centra sus esfuerzos en dos perfiles: un defensa central y un atacante. La fragilidad mostrada por la retaguardia durante la pasada temporada convierte la llegada de un zaguero en una necesidad inmediata. El regreso de Pacheco y la promoción de Beitia no se consideran suficientes para elevar las garantías del equipo, por lo que el club ya trabaja en el mercado. El checo Krejci aparece como la alternativa más avanzada.
La segunda prioridad está condicionada por dos movimientos internos. La salida de Brais deja un espacio creativo entre el centro del campo y la delantera, mientras que la mejoría de Oskarsson reduce la urgencia de incorporar otro delantero de referencia. Por esa razón, el perfil buscado se aproxima más al del gallego: un jugador capaz de actuar naturalmente por detrás del punta, asociarse y aportar desequilibrio en zonas interiores.
La ausencia de fichajes hasta ahora no responde, por tanto, a una falta de planificación, sino a una estrategia selectiva. La Real tiene identificadas sus carencias y parece dispuesta a esperar la oportunidad adecuada antes que cubrirlas con soluciones de compromiso. El margen puede ampliarse si aparece una ocasión de mercado o un jugador diferencial, el llamado “mirlo blanco”, pero cualquier incorporación deberá responder a una necesidad ya delimitada y no a la improvisación.
