La Copa del Mundo conquistada por España el pasado 19 de julio llegó este viernes a Ceuta en una visita de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) que combinó el reconocimiento deportivo con un mensaje institucional de respaldo a la ciudad autónoma. El presidente federativo, Rafael Louzán, y el seleccionador nacional, Luis de la Fuente, presentaron el trofeo en la sede del Gobierno ceutí, donde fueron recibidos por el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas.
El acto se celebró tras los incidentes registrados a finales de julio en la frontera de Ceuta, cuando miles de personas entraron desde Marruecos. Sin entrar en valoraciones sobre la gestión política o diplomática de aquellos hechos, los responsables de la federación utilizaron su presencia para trasladar una señal pública de apoyo. Louzán apeló a la unidad al afirmar que “todos jugamos en el mismo equipo” y definió la jornada con una frase de alto contenido simbólico: “Hoy Ceuta es el corazón de España”.

Un gesto deportivo ante una situación aún sensible
De la Fuente se refirió de forma más directa a la situación que atraviesa la ciudad. El técnico sostuvo que es “imprescindible y urgente” que Ceuta recupere la normalidad y subrayó que ese objetivo debe alcanzarse cuanto antes. Reconoció que las decisiones necesarias exceden sus responsabilidades en el fútbol, aunque defendió que deben activarse los mecanismos oportunos para atender las necesidades inmediatas de la población ceutí.
Sus palabras reflejan el margen institucional de la visita: la selección no interviene en la política fronteriza, pero sí puede aportar visibilidad y representación nacional. La llegada del trofeo convierte un éxito colectivo en un recurso simbólico para una ciudad que suele ocupar el debate público por asuntos de seguridad, migración o relaciones con Marruecos. La RFEF buscó así situar a Ceuta también en el espacio de celebración compartida que genera el fútbol internacional.
Un partido de una selección española, pendiente de concretar
La federación anunció además que Ceuta acogerá próximamente un encuentro de alguna selección española. Louzán precisó que no será la absoluta masculina debido a la capacidad y las dimensiones actuales del estadio Alfonso Murube, aunque aseguró que la entidad ya trabaja para llevar fútbol internacional a la ciudad. No detalló la categoría, la fecha ni el rival del futuro compromiso.
El anuncio responde a una demanda recurrente de las ciudades autónomas por integrarse con mayor regularidad en el calendario de las selecciones nacionales. Louzán destacó el vínculo especial que mantiene con Ceuta y valoró la presencia de la AD Ceuta en el fútbol profesional, en Segunda División. Para el dirigente, la celebración de un partido internacional serviría tanto para reconocer a la afición local como para dar continuidad al respaldo mostrado durante la visita.
De la Fuente recordó que ya dirigió a España sub-19 en Ceuta y a la sub-21 en Melilla. Según explicó, aquellas experiencias confirmaron la elevada expectación que despierta la camiseta nacional en ambas ciudades y el respaldo de sus aficionados. Esa trayectoria ofrece a la federación una vía viable para programar encuentros de categorías inferiores mientras se evalúan las posibilidades de infraestructuras para citas de mayor dimensión.
El Mundial de 2030 centra la proyección exterior
La agenda ceutí también sirvió para reabrir el debate sobre la sede de la final del Mundial de 2030. España comparte la candidatura con Portugal y Marruecos, mientras Argentina, Uruguay y Paraguay acogerán los partidos conmemorativos previstos por el centenario de la primera Copa del Mundo. Aunque la FIFA deberá adoptar las decisiones definitivas sobre la distribución de sedes y el partido decisivo, Louzán y De la Fuente defendieron que España reúne condiciones para albergar la final.
El seleccionador basó esa posición en la infraestructura deportiva, la tradición futbolística y el reciente título mundial. A su juicio, la condición de vigente campeona refuerza el argumento para que una ciudad española reciba el encuentro más relevante del torneo. Louzán fue más contundente al definir a España como “el mejor país de fútbol hoy en día” y al señalar el palmarés de los clubes y de las selecciones masculina y femenina como elementos que respaldan esa aspiración.
La reivindicación no implica, según el presidente de la RFEF, una ruptura del proyecto compartido con Marruecos. Preguntado por si los acontecimientos de Ceuta deberían alterar la candidatura, Louzán defendió el consenso y recordó que los socios ya han suscrito una propuesta común. Señaló que lo ocurrido en la ciudad “nunca debió producirse”, pero sostuvo que los compromisos asumidos no pueden revisarse de forma unilateral cuando el proceso organizativo sigue abierto.
La candidatura mantiene asuntos pendientes
La posición de la federación combina, por tanto, dos planos que no siempre resultan fáciles de separar: el apoyo institucional a Ceuta y la necesidad de preservar una candidatura multinacional para 2030. España reclama la final apoyándose también en el peso que Louzán atribuye al país dentro de la organización, pero evita convertir la tensión fronteriza en un argumento para cuestionar públicamente a uno de sus socios. Esa cautela responde a que la cooperación entre las federaciones y los gobiernos implicados será determinante durante los próximos años.
La RFEF aún debe cerrar aspectos de su propuesta. Louzán indicó que quedan ciudades y estadios por confirmar y que se ha solicitado la incorporación de Valencia y Vigo, a la espera de las validaciones necesarias. El objetivo declarado es organizar “el mejor Mundial de la historia”, una ambición ligada al valor simbólico del centenario y a la complejidad de coordinar sedes en tres continentes.
Antes de que ese debate alcance su fase decisiva, la parada de la Copa en Ceuta deja un mensaje más inmediato: la federación pretende que los logros de la selección tengan presencia en todo el territorio español. La visita no resuelve los problemas que afectan a la ciudad autónoma, pero coloca a Ceuta en una ceremonia de alcance nacional y anticipa un futuro partido internacional como siguiente gesto de integración deportiva.
